Hugo Blanco – enero de 2008
Eso significan los proyectos y las leyes aprobadas acerca de que el ejército cumplirá tareas policiales, que podrá matar a los manifestantes impunemente, que las «tierras eriazas» de las comunidades serán expropiadas para darlas a las grandes empresas.
Añora las matanzas de «El Frontón» y Accomarca realizadas en su primer gobierno, recuerda con nostalgia que ocupa el primer puesto entre los gobiernos asesinos de peruanos, especialmente indígenas. Califica de delincuentes a los presidentes de regiones o alcaldes que cumpliendo el mandato de sus pueblos los acompañen en sus protestas.
En cuanto al proyecto para la expropiación de tierras eriazas, no sabemos si es ignorante, se hace el ignorante, o ambas cosas.
Recordemos:
Somos herederos de una elevada cultura agrícola que trabajó en uno de los 7 centros que dotaron de alimentación al mundo, que domesticó 182 especies vegetales, entre ellas 3,000 variedades de papa; algunas de esas especies son muy nutritivas, como la qañiwa, la kiwicha, la maca, el tarwi o chochos, y fundamentalmente la hoja de coca.
Somos maestros en el cultivo en laderas y en la agricultura en general. Ahora ya se reconoce mundialmente la superioridad de nuestros conocimientos frente a la llamada «revolución verde» que planteaba que lo mejor era cultivar la misma especie sola en grandes extensiones año tras año y que mata el suelo con agroquímicos. Frente a eso es reconocida nuestra sabiduría agrícola de practicar los cultivos asociados, la rotación de cultivos y usar abonos orgánicos. Han reconocido esa sabiduría andina que nos enseña a contrarrestar la erosión no haciendo los surcos siguiendo las curvas de nivel como nos indicaban los agrónomos occidentales, sino dándoles el ángulo apropiado tomando en cuenta el grado de inclinación del terreno, la consistencia de la tierra y el grado de precipitación pluvial en cada zona.
Esa sabiduría milenaria nos enseña que para no matar el suelo debemos dejar sin cultivarlo una cantidad de años, variable de acuerdo a los terrenos, a ese «descanso» lo denominamos «layme»; pero no mantenemos ocioso dicho terreno, en los años de «descanso» lo usamos para el pastoreo.
Es a esos terrenos en «descanso» o «layme» a los que la ignorancia, real o fingida, de García llama «terrenos eriazos».
A esto lo conduce su extremo servilismo a la insaciable voracidad de las grandes empresas extranjeras a las cuales no les interesa matar a la naturaleza peruana ni sumir en el hambre a nuestra población por cumplir su sagrada tarea de acumular la mayor cantidad de dinero posible en el menor tiempo posible.
Friday, 5 December 2008
EN EL PERÚ HAY DOS CORTES SUPREMAS
HABLA EL PRESIDENTE DEL CONSEJO SUPREMO DE JUSTICIA MILITAR (CSJM), JUAN PABLO RAMOS
Diario Expreso, 14 de febrero de 2008
“Nosotros combatimos a Sendero Luminoso y MRTA”
“Fue la Justicia Militar la que en 1965 tuvo que intervenir en el proceso a la guerrilla de Hugo Blanco y hace algunos años cuando los grupos subversivos de Sendero Luminoso y el MRTA sembraban el terror en el país, la población y diversos sectores pedían nuestra intervención para juzgar a terroristas y así lo hicimos, por eso es que los militares y policías estamos conscientes de que hemos aportado a la pacificación nacional".
Así lo recordó el presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar (CSJM), Juan Pablo Ramos, quien de esta manera respondió a la Defensoría del Pueblo y a la ONG Instituto de Defensa Legal (IDL) que cuestionan la vigencia de esta instancia judicial actualmente.
"La Justicia Militar Policial es importante para la vida de los pueblos y además ha contribuido a fortalecer la democracia, el estado de derecho, el desarrollo y la pacificación del país", acotó el oficial.
Remarcó que la existencia de este tribunal supremo castrense está garantizada por la Constitución Política del Perú y consideró que este importante sector de la vida nacional contribuyó de manera exitosa al desarrollo nacional, a la democracia y a la pacificación del país.
"El tema sobre la vigencia de la Jurisdicción Militar Policial es un asunto que ya está zanjado, inclusive la Carta Magna vigente señala claramente en su artículo 139 inciso 1 que no existe ni puede establecerse jurisdicción independiente, con excepción de la militar y la arbitral", señaló el presidente del Supremo Tribunal Militar.
COMENTARIO DE HUGO BLANCO
El señor Juan Pablo Ramos a propósito confunde la eficiencia en la represión, que es función militar y policial con la función jurídica.
En la nota menciona “Fue la Justicia Militar la que en 1965 tuvo que intervenir en el proceso a la guerrilla de Hugo Blanco…..”
En primer lugar aclaro que fue un tribunal policial y no “en1965” sino a partir de 1962.
No he de hablar de la función de la policía al servicio del mantenimiento del servilismo feudal de los hacendados que él llama “fortalecer la democracia”. Voy a mostrar las principales aberraciones jurídicas en tanto tribunal:
Los sucesos se desarrollaron en el Cusco, según lo indicaba y lo indica la ley era ahí donde debía efectuarse la audiencia, sin embargo esta se hizo en Tacna.
Estuve incomunicado durante tres años, lo que era y es ilegal.
La audiencia inexplicablemente se realizó ya a los tres años de mi captura.
No hubo reconstrucción de los hechos como manda la ley.
En la toma del puesto policial de Pujiura, apresamos y liberamos sin hacerle daño alguno a un policía, él fue testigo de los hechos, sin embargo no estuvo presente en la audiencia.
Tampoco estuvo en la audiencia el sanitario o enfermero a quien obligamos a atender al policía herido.
Quien quiera constatar estos hechos no tiene más que revisar el expediente del caso.
Sin embargo hay otra aberración de la que desgraciadamente es imposible mostrar pruebas:
Antes de la audiencia fui visitado por un mensajero del Tribunal, tuvimos el siguiente diálogo:
- Usted está entre la pena de muerte y los 25 años.
- Lo sé, me lo comunicó mi abogado.
- Hay una forma en que se salve.
- ¿Cuál?
- Usted se hace el enfermo, ratificamos que está enfermo y lo deportamos al país que elija.
- No, gracias, gozo de perfecta salud.
Aceptar ese trato hubiese sido en primer lugar traicionar al pueblo peruano al no aprovechar la audiencia para denunciar el nefasto rol de la Policía en defensa del servilismo de tipo feudal.
En segundo lugar habría sido traicionar a mis compañeros, pues mientras yo hubiese estado libre en el exilio, ellos, que eran mis subordinados, hubiesen estado presos. Eso de culpar a los subordinados está bien para los Pinochet, los Fujimori, los Alan García, pero no para nosotros quienes luchamos por un mundo nuevo.
Al contrario, me inculpé de la muerte de dos policías a quienes no maté yo sino mis compañeros, como consta de la pericia balística. Ahora ya puedo decirlo pues la culpabilidad quedó borrada con la amnistía.
Lo acá relatado muestra la calidad jurídica que tienen los tribunales militares y policiales en el Perú que es un país raro que tiene dos cortes supremas.
Diario Expreso, 14 de febrero de 2008
“Nosotros combatimos a Sendero Luminoso y MRTA”
“Fue la Justicia Militar la que en 1965 tuvo que intervenir en el proceso a la guerrilla de Hugo Blanco y hace algunos años cuando los grupos subversivos de Sendero Luminoso y el MRTA sembraban el terror en el país, la población y diversos sectores pedían nuestra intervención para juzgar a terroristas y así lo hicimos, por eso es que los militares y policías estamos conscientes de que hemos aportado a la pacificación nacional".
Así lo recordó el presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar (CSJM), Juan Pablo Ramos, quien de esta manera respondió a la Defensoría del Pueblo y a la ONG Instituto de Defensa Legal (IDL) que cuestionan la vigencia de esta instancia judicial actualmente.
"La Justicia Militar Policial es importante para la vida de los pueblos y además ha contribuido a fortalecer la democracia, el estado de derecho, el desarrollo y la pacificación del país", acotó el oficial.
Remarcó que la existencia de este tribunal supremo castrense está garantizada por la Constitución Política del Perú y consideró que este importante sector de la vida nacional contribuyó de manera exitosa al desarrollo nacional, a la democracia y a la pacificación del país.
"El tema sobre la vigencia de la Jurisdicción Militar Policial es un asunto que ya está zanjado, inclusive la Carta Magna vigente señala claramente en su artículo 139 inciso 1 que no existe ni puede establecerse jurisdicción independiente, con excepción de la militar y la arbitral", señaló el presidente del Supremo Tribunal Militar.
COMENTARIO DE HUGO BLANCO
El señor Juan Pablo Ramos a propósito confunde la eficiencia en la represión, que es función militar y policial con la función jurídica.
En la nota menciona “Fue la Justicia Militar la que en 1965 tuvo que intervenir en el proceso a la guerrilla de Hugo Blanco…..”
En primer lugar aclaro que fue un tribunal policial y no “en1965” sino a partir de 1962.
No he de hablar de la función de la policía al servicio del mantenimiento del servilismo feudal de los hacendados que él llama “fortalecer la democracia”. Voy a mostrar las principales aberraciones jurídicas en tanto tribunal:
Los sucesos se desarrollaron en el Cusco, según lo indicaba y lo indica la ley era ahí donde debía efectuarse la audiencia, sin embargo esta se hizo en Tacna.
Estuve incomunicado durante tres años, lo que era y es ilegal.
La audiencia inexplicablemente se realizó ya a los tres años de mi captura.
No hubo reconstrucción de los hechos como manda la ley.
En la toma del puesto policial de Pujiura, apresamos y liberamos sin hacerle daño alguno a un policía, él fue testigo de los hechos, sin embargo no estuvo presente en la audiencia.
Tampoco estuvo en la audiencia el sanitario o enfermero a quien obligamos a atender al policía herido.
Quien quiera constatar estos hechos no tiene más que revisar el expediente del caso.
Sin embargo hay otra aberración de la que desgraciadamente es imposible mostrar pruebas:
Antes de la audiencia fui visitado por un mensajero del Tribunal, tuvimos el siguiente diálogo:
- Usted está entre la pena de muerte y los 25 años.
- Lo sé, me lo comunicó mi abogado.
- Hay una forma en que se salve.
- ¿Cuál?
- Usted se hace el enfermo, ratificamos que está enfermo y lo deportamos al país que elija.
- No, gracias, gozo de perfecta salud.
Aceptar ese trato hubiese sido en primer lugar traicionar al pueblo peruano al no aprovechar la audiencia para denunciar el nefasto rol de la Policía en defensa del servilismo de tipo feudal.
En segundo lugar habría sido traicionar a mis compañeros, pues mientras yo hubiese estado libre en el exilio, ellos, que eran mis subordinados, hubiesen estado presos. Eso de culpar a los subordinados está bien para los Pinochet, los Fujimori, los Alan García, pero no para nosotros quienes luchamos por un mundo nuevo.
Al contrario, me inculpé de la muerte de dos policías a quienes no maté yo sino mis compañeros, como consta de la pericia balística. Ahora ya puedo decirlo pues la culpabilidad quedó borrada con la amnistía.
Lo acá relatado muestra la calidad jurídica que tienen los tribunales militares y policiales en el Perú que es un país raro que tiene dos cortes supremas.
EL TERREMOTO Y LOS BUITRES
Hugo Blanco
En el terremoto de1950 en el Cusco colaboré como voluntario en el sistema de ayuda, mi tarea era empadronar a los damnificados y sus necesidades, al principio éramos recibidos con cariño, cuanto más avanzábamos en el trabajo iba creciendo la hostilidad, la gente reventaba “¡Nos han empadronado 10 veces y no nos llega nada!”.
Eso era cierto, la ayuda nacional e internacional fue devorada por los buitres de la burocracia oficial.
Cuando el terremoto de Ancash en 1970, estando preso, me enteré de que sucedió lo mismo.
Ahora, al parecer es igual, los buitres de la burocracia oficial están engordando con el dolor de las víctimas, felices por las grandes cantidades de ayuda nacional e internacional que llega.
El saldo del último terremoto además de los 5 mil muertos y más de 150 mil heridos: 45 mil viviendas afectadas, 250mil damnificados.
En primer lugar señalemos que no es cierto que los desastres naturales afecten por igual a ricos y pobres. Los ricos no viven en precarias viviendas de adobe que fueron las que se derrumbaron. Los ricos tienen el suficiente dinero para irse de la zona y tienen a dónde ir.
Es la población pobre de la zona afectada, más la de los villorrios aislados la que sufre, sin vivienda, sin agua, sin fluido eléctrico, con muertos que enterrar, con heridos desatendidos, sin dinero para comprar alimentos que han decuplicado su precio.
Es cierto que han recibido la promesa del presidente de la república de que “¡Nadie morirá de hambre!”, pero como sabemos, en todos los aspectos, continúa Alan García con sus promesas de campaña electoral que no se cumplen. A más de tres días del terremoto, a pesar de las grandes cantidades de ayuda llegada del país y del exterior, la mayor parte de la gente sigue sin recibir nada.
Las víctimas desesperadas por el llanto de hambre y de sed de los niños, han iniciado el asalto de almacenes que cuadruplicaron el precio de los productos, de vehículos que transitan rebosantes de comida ante sus ojos hambrientos.
Vemos en la imagen publicada en el diario “El Comercio” de Lima a un padre con 5 pescados sacados del camión frigorífico de una gran empresa, el diario califica de “injustificable” el esfuerzo por alimentar a sus hijos.
Los miembros de la policía encargados de “hacer guardar el orden” en muchas oportunidades no intervinieron. En otras, realmente “hicieron guardar el orden”, organizaron el reparto que ellos mismos ejecutaron. Les felicitamos calurosamente, sabemos igual que ellos, que han de recibir un castigo de sus superiores, admiramos el florecimiento de la solidaridad humana en sus corazones.
En lugar de agilizar la entrega de ayuda, la medida que ha tomado el gobierno ha sido enviar fuerzas represivas para evitar el ataque a los camiones de las empresas que transportan alimentos.
Recomendamos a los donantes que vigilen directamente el destino de sus donaciones, quienes pueden usar la vía de alguna ONG, que lo hagan, en general son rutas garantizadas. Lo que es seguro es que la vía gubernamental está llena de buitres que devorarán la mayor parte de la ayuda.
De paso mencionemos que los servicios de la empresa telefónica cuyo sirviente es el gobierno de Alan García colapsó en forma criminal luego del sismo, naturalmente queda impune.
19 de agosto del 2007
En el terremoto de1950 en el Cusco colaboré como voluntario en el sistema de ayuda, mi tarea era empadronar a los damnificados y sus necesidades, al principio éramos recibidos con cariño, cuanto más avanzábamos en el trabajo iba creciendo la hostilidad, la gente reventaba “¡Nos han empadronado 10 veces y no nos llega nada!”.
Eso era cierto, la ayuda nacional e internacional fue devorada por los buitres de la burocracia oficial.
Cuando el terremoto de Ancash en 1970, estando preso, me enteré de que sucedió lo mismo.
Ahora, al parecer es igual, los buitres de la burocracia oficial están engordando con el dolor de las víctimas, felices por las grandes cantidades de ayuda nacional e internacional que llega.
El saldo del último terremoto además de los 5 mil muertos y más de 150 mil heridos: 45 mil viviendas afectadas, 250mil damnificados.
En primer lugar señalemos que no es cierto que los desastres naturales afecten por igual a ricos y pobres. Los ricos no viven en precarias viviendas de adobe que fueron las que se derrumbaron. Los ricos tienen el suficiente dinero para irse de la zona y tienen a dónde ir.
Es la población pobre de la zona afectada, más la de los villorrios aislados la que sufre, sin vivienda, sin agua, sin fluido eléctrico, con muertos que enterrar, con heridos desatendidos, sin dinero para comprar alimentos que han decuplicado su precio.
Es cierto que han recibido la promesa del presidente de la república de que “¡Nadie morirá de hambre!”, pero como sabemos, en todos los aspectos, continúa Alan García con sus promesas de campaña electoral que no se cumplen. A más de tres días del terremoto, a pesar de las grandes cantidades de ayuda llegada del país y del exterior, la mayor parte de la gente sigue sin recibir nada.
Las víctimas desesperadas por el llanto de hambre y de sed de los niños, han iniciado el asalto de almacenes que cuadruplicaron el precio de los productos, de vehículos que transitan rebosantes de comida ante sus ojos hambrientos.
Vemos en la imagen publicada en el diario “El Comercio” de Lima a un padre con 5 pescados sacados del camión frigorífico de una gran empresa, el diario califica de “injustificable” el esfuerzo por alimentar a sus hijos.
Los miembros de la policía encargados de “hacer guardar el orden” en muchas oportunidades no intervinieron. En otras, realmente “hicieron guardar el orden”, organizaron el reparto que ellos mismos ejecutaron. Les felicitamos calurosamente, sabemos igual que ellos, que han de recibir un castigo de sus superiores, admiramos el florecimiento de la solidaridad humana en sus corazones.
En lugar de agilizar la entrega de ayuda, la medida que ha tomado el gobierno ha sido enviar fuerzas represivas para evitar el ataque a los camiones de las empresas que transportan alimentos.
Recomendamos a los donantes que vigilen directamente el destino de sus donaciones, quienes pueden usar la vía de alguna ONG, que lo hagan, en general son rutas garantizadas. Lo que es seguro es que la vía gubernamental está llena de buitres que devorarán la mayor parte de la ayuda.
De paso mencionemos que los servicios de la empresa telefónica cuyo sirviente es el gobierno de Alan García colapsó en forma criminal luego del sismo, naturalmente queda impune.
19 de agosto del 2007
“EL PROBLEMA DEL INDIO” DE MARIÁTEGUI A HOY
“EL PROBLEMA DEL INDIO” DE MARIÁTEGUI A HOY
Hugo Blanco
El mes pasado fui invitado por una heroica comunidad a la conmemoración de una masacre de campesinos que lucharon por la tierra y con su sangre lograron que ésta pase a manos de quien la trabaja. Fue emocionante la escenificación de la masacre.
Recordé la frase que estaba clavada en el cerebro de Mariátegui:
“El problema del indio es el problema de la tierra”
Eso fue terriblemente cierto.
Ahora ya dejó de serlo.
Antes de la invasión
A lo largo y ancho del continente Abya Yala (América), antes de la invasión europea no existió la propiedad individual de la tierra, la habitaban colectividades.
A diferencia de Europa, el desarrollo de la agricultura y la ganadería no impulsó el surgimiento del esclavismo sino transformó el colectivismo primitivo en otras formas de colectivismo. Surgieron capas privilegiadas, pueblos privilegiados, pudiera ser que algún tipo de esclavismo en la servidumbre doméstica, pero la base de la producción no fue el esclavismo como en Grecia o Roma, sino la organización colectiva con distintas denominaciones en las múltiples culturas (ayllu en quechua, calpulli en nahuatl).
Latifundio importado
Con la invasión europea se implantó la servidumbre semifeudal: El “dueño” de la tierra usurpada a las comunidades indígenas concedía el uso de pequeñas parcelas a los siervos, quienes tenían que “pagar” por dicha concesión con días de trabajo en las mejores tierras de “propiedad” del latifundista en provecho de éste.
Sin embargo este no era sino el aspecto central de la servidumbre. El indígena debía “pagar” con cabezas de ganado por apacentar en los pastos naturales “pertenecientes” a la hacienda. El ganado del hacendado era cuidado por indígenas que como “pago” recibían el derecho de pastoreo de unas pocas cabezas de ganado. “Propios” eran campesinos enviados intempestivamente a ir a pie con lluvia y viento durante días, conduciendo las cargas de los productos de la “hacienda” a las ciudades y de éstas productos urbanos para la hacienda. El “pongueaje” y la “semanería” eran el servicio doméstico que debían prestar los campesinos y las campesinas en la casa del patrón.
Había muchas otras obligaciones de acuerdo a la imaginación del amo. Él era el juez, tenía calabozos, violaba cuando quería, maltrataba físicamente cuando le daba la gana (El hacendado Bartolomé Paz hizo marcar con hierro candente la nalga de un indígena), se cometieron impunes asesinatos, etc.
En el Perú la revolución de la independencia cortó los lazos del dominio político directo de Europa, pero se mantuvo la dependencia económica en función de los intereses extranjeros, europeo primero y posteriormente yanqui. También continuó el latifundio con el implícito aplastamiento de la población indígena y africana descendiente de los esclavos.
Ese latifundio opresor y todo el servilismo que llevaba consigo comenzó a desplomarse con el insurgimiento del movimiento de La Convención de los años 60. No en vano los indígenas del país que vivieron esa época, aún hoy, a pesar de la opresión que todavía sufren en muchos aspectos, exclaman “¡Ahora ya somos libres!”.
Fin de la hacienda
Los altos precios que tenían los productos exportables de la zona semitropical del Cusco incentivaron al gamonalismo serrano a usurpar la tierra de las comunidades amazónicas, como éstas no aceptaban ser sometidas al servilismo entraron campesinos de la sierra que sí estaban habituados a él.
El sistema de opresión fue del mismo tipo que en la sierra, ejercido en forma más fuerte pues en la zona no estaba presente la “ley” que débilmente servía de algún amparo en la sierra.
El campesinado inmigrante sufría por el clima, las enfermedades y la alimentación a los que no estaba acostumbrado. Murieron grandes cantidades por el paludismo. El trabajo era fuerte pues había que desbrozar la selva y luego hacer plantaciones que a diferencia de los productos serranos no eran cosechables ese mismo año (cacao, café, coca, té, árboles frutales).
La voracidad de los hacendados hacía que exigieran más días de trabajo por mes. La necesidad de los campesinos que veían la esperanza de obtener algo de dinero con esos productos y que para cultivarlos necesitaban tiempo, hacía que ellos quisieran trabajar menos días para la hacienda.
Mientras que en la sierra la explotación de siglos se hizo costumbre entre explotadores y explotados, en la ceja de selva las novedades fueron puestas en tela de juicio.
Se organizaron sindicatos impulsados por la Federación de Trabajadores del Cusco para pedir rebaja de las obligaciones del campesino al patrón, se tomaron abogados, se presentaron pliegos de reclamos.
Se dio un tira y afloje entre hacendados y campesinos, se suscribieron algunos pactos en los que los hacendados cedieron un poco.
Sin embargo no todos los hacendados estaban dispuestos a las tratativas, los más feroces decían: “¿A quién se le ocurre la locura de que yo voy a discutir con mis indios la forma en que tienen que servirme? ¡Voy a botar y meter a la cárcel a los cabecillas!”. Y así lo hacían pues tenían en sus bolsillos al Poder Judicial, al poder político, a la Policía y a la prensa.
La multiplicación de sindicatos fortaleció al campesinado que con movilizaciones logró impedir los desalojos “legales” y sacar a los compañeros de la cárcel. Pero donde no había discusión de los pliegos los campesinos iniciaron “huelgas” exigiendo pactos. Las huelgas consistían en no trabajar para los hacendados y en ese tiempo trabajar mejor su parcela, de modo que el campesinado no sufría la huelga como los obreros o los empleados, sino disfrutaba de ella. A los 9 meses de huelga, en 1962, en la asamblea del sindicato de Chaupimayo decidimos por unanimidad que ya que el patrón no quería discutir, dejaríamos ese reclamo, que ese día terminaba la huelga y se convertía en “Reforma Agraria”, que ya nunca se volvería a trabajar para el patrón pues él no había venido con la tierra al hombro.
Las “huelgas” se extendieron por más de 100 haciendas, lo cual aunque no en forma explícita como en Chaupimayo, sino en forma implícita, significó la Reforma Agraria en los valles de La Convención y Lares hecha por el propio campesinado.
Los hacendados andaban armados y amenazaban a los campesinos, cuando éstos se quejaban a la policía ella les contestaba “¡Qué quieren indios sinvergüenzas, le están robando las tierras al patrón y él tiene derecho a matarles como a perros!”. En vista de eso el campesinado tuvo que organizar grupos de autodefensa y me eligió para formarlos. Luego el gobierno de los hacendados ordenó la represión, me persiguieron, prohibieron las asambleas de la Federación y comenzaron agresiones al campesinado, entre ellas el abaleamiento de un niño de 11 años por un hacendado. Una asamblea de 4 sindicatos me ordenó que al frente de un grupo armado fuera a pedir cuentas al hacendado. En el camino no pudimos evitar un choque armado con la policía donde cayó un policía, posteriormente en otro choque cayeron 2. La policía masacró campesinos desarmados. Luego de unos meses nuestro grupo fue dispersado y sus miembros capturados.
Sin embargo la resistencia armada alarmó a los militares que estaban en el gobierno, ellos pensaron: “Si estos indios han resistido en forma armada el comienzo de la represión, la zona ha de arder cuando pretendamos obligarles a que vuelvan a trabajar para los hacendados, lo que ya no hacen durante varios meses. Mejor reconocemos legalmente lo que han hecho los indios y así pacificamos la zona” .
Y así salió la ley de Reforma Agraria para La Convención y Lares el año 1962.
Fue cierto que esto calmó la zona, pero encendió al resto del país, pues los campesinos de otras zonas decían “¿Porque no hemos agarrado las armas no nos dan la tierra?” .
Se iniciaron tomas de tierras en la sierra incluyendo el departamento de Lima. El presidente de los hacendados, Belaúnde, contestaba con masacres como la de Solterapampa que mencioné al inicio, los militares quedaron preocupados de que la entidad obsoleta de la hacienda semifeudal provoque la extensión del movimiento, con la experiencia que tuvieron en La Convención decidieron tomar el poder y extender a todo el país lo que hicieron en aquella zona. En 1968 Velasco Alvarado tomó el poder y extendió la Reforma Agraria a nivel nacional. La falta de respeto por la comunidad indígena disgustó a los campesinos, pero quedó sepultada la institución del latifundio semifeudal importada de Europa.
Ahora
Así el eje del problema indígena dejó de ser el problema de la tierra. Subsistió la opresión, pero en diversos otros aspectos que eran derivaciones del problema de la tierra.
La lucha indígena continuó y continúa combatiendo todas las formas de opresión y logrando avances:
- Educación: La población indígena en la época del latifundio no tenía derecho a educarse a pesar de lo que la ley dijera. En plena lucha contra el latifundio comenzó la implementación de escuelas con maestras(os) pagadas(os) por el campesinado colectivamente en locales construidos por la población. (El hacendado Romainville secuestró a una maestra y se la llevó de cocinera. El hacendado Marques hizo destruir la escuela en momentos en que los alumnos estaban adentro, los niños huyeron espantados). Luego del triunfo sobre el latifundio vino la lucha que obtuvo que las escuelas fueran pagadas por el estado y se implementó la educación secundaria. Ahora hay profesionales hijos de campesinos indígenas.
- Salud: También en este aspecto el campesinado indígena implementó postas sanitarias con sus propios recursos y después logró que el estado las sostenga.
- Los analfabetos no tenían derecho al voto, ahora lo tienen.
- Municipios: En la época del gamonalismo era inimaginable un alcalde campesino indígena. Ahora hay muchos municipios gobernados por ellos, unos más democráticos que otros.
- Hay indígenas en el parlamento.
- Orden público y justicia: En muchos lugares hay una parcial sustitución del poder judicial y la policía corruptos por el campesinado organizado.
- Hay lucha permanente contra las autoridades corruptas.
- Probablemente la lucha más importante hoy día es contra la contaminación minera.
- El neoliberalismo ataca los productos campesinos con precios bajos.
- Hay resurgimiento del latifundismo ya no en forma semifeudal sino capitalista, con asalariados.
- La lucha se extiende a todos los aspectos de la opresión indígena: La organización social, la lengua, la medicina, la música, las costumbres, los alimentos nativos, la coca, etc.
La Historia vista en décadas nos muestra que roto el sistema de servidumbre semifeudal denunciado por Mariátegui, se abrieron las compuertas para la lucha indígena en todos los campos.
Marzo 2007
Hugo Blanco
El mes pasado fui invitado por una heroica comunidad a la conmemoración de una masacre de campesinos que lucharon por la tierra y con su sangre lograron que ésta pase a manos de quien la trabaja. Fue emocionante la escenificación de la masacre.
Recordé la frase que estaba clavada en el cerebro de Mariátegui:
“El problema del indio es el problema de la tierra”
Eso fue terriblemente cierto.
Ahora ya dejó de serlo.
Antes de la invasión
A lo largo y ancho del continente Abya Yala (América), antes de la invasión europea no existió la propiedad individual de la tierra, la habitaban colectividades.
A diferencia de Europa, el desarrollo de la agricultura y la ganadería no impulsó el surgimiento del esclavismo sino transformó el colectivismo primitivo en otras formas de colectivismo. Surgieron capas privilegiadas, pueblos privilegiados, pudiera ser que algún tipo de esclavismo en la servidumbre doméstica, pero la base de la producción no fue el esclavismo como en Grecia o Roma, sino la organización colectiva con distintas denominaciones en las múltiples culturas (ayllu en quechua, calpulli en nahuatl).
Latifundio importado
Con la invasión europea se implantó la servidumbre semifeudal: El “dueño” de la tierra usurpada a las comunidades indígenas concedía el uso de pequeñas parcelas a los siervos, quienes tenían que “pagar” por dicha concesión con días de trabajo en las mejores tierras de “propiedad” del latifundista en provecho de éste.
Sin embargo este no era sino el aspecto central de la servidumbre. El indígena debía “pagar” con cabezas de ganado por apacentar en los pastos naturales “pertenecientes” a la hacienda. El ganado del hacendado era cuidado por indígenas que como “pago” recibían el derecho de pastoreo de unas pocas cabezas de ganado. “Propios” eran campesinos enviados intempestivamente a ir a pie con lluvia y viento durante días, conduciendo las cargas de los productos de la “hacienda” a las ciudades y de éstas productos urbanos para la hacienda. El “pongueaje” y la “semanería” eran el servicio doméstico que debían prestar los campesinos y las campesinas en la casa del patrón.
Había muchas otras obligaciones de acuerdo a la imaginación del amo. Él era el juez, tenía calabozos, violaba cuando quería, maltrataba físicamente cuando le daba la gana (El hacendado Bartolomé Paz hizo marcar con hierro candente la nalga de un indígena), se cometieron impunes asesinatos, etc.
En el Perú la revolución de la independencia cortó los lazos del dominio político directo de Europa, pero se mantuvo la dependencia económica en función de los intereses extranjeros, europeo primero y posteriormente yanqui. También continuó el latifundio con el implícito aplastamiento de la población indígena y africana descendiente de los esclavos.
Ese latifundio opresor y todo el servilismo que llevaba consigo comenzó a desplomarse con el insurgimiento del movimiento de La Convención de los años 60. No en vano los indígenas del país que vivieron esa época, aún hoy, a pesar de la opresión que todavía sufren en muchos aspectos, exclaman “¡Ahora ya somos libres!”.
Fin de la hacienda
Los altos precios que tenían los productos exportables de la zona semitropical del Cusco incentivaron al gamonalismo serrano a usurpar la tierra de las comunidades amazónicas, como éstas no aceptaban ser sometidas al servilismo entraron campesinos de la sierra que sí estaban habituados a él.
El sistema de opresión fue del mismo tipo que en la sierra, ejercido en forma más fuerte pues en la zona no estaba presente la “ley” que débilmente servía de algún amparo en la sierra.
El campesinado inmigrante sufría por el clima, las enfermedades y la alimentación a los que no estaba acostumbrado. Murieron grandes cantidades por el paludismo. El trabajo era fuerte pues había que desbrozar la selva y luego hacer plantaciones que a diferencia de los productos serranos no eran cosechables ese mismo año (cacao, café, coca, té, árboles frutales).
La voracidad de los hacendados hacía que exigieran más días de trabajo por mes. La necesidad de los campesinos que veían la esperanza de obtener algo de dinero con esos productos y que para cultivarlos necesitaban tiempo, hacía que ellos quisieran trabajar menos días para la hacienda.
Mientras que en la sierra la explotación de siglos se hizo costumbre entre explotadores y explotados, en la ceja de selva las novedades fueron puestas en tela de juicio.
Se organizaron sindicatos impulsados por la Federación de Trabajadores del Cusco para pedir rebaja de las obligaciones del campesino al patrón, se tomaron abogados, se presentaron pliegos de reclamos.
Se dio un tira y afloje entre hacendados y campesinos, se suscribieron algunos pactos en los que los hacendados cedieron un poco.
Sin embargo no todos los hacendados estaban dispuestos a las tratativas, los más feroces decían: “¿A quién se le ocurre la locura de que yo voy a discutir con mis indios la forma en que tienen que servirme? ¡Voy a botar y meter a la cárcel a los cabecillas!”. Y así lo hacían pues tenían en sus bolsillos al Poder Judicial, al poder político, a la Policía y a la prensa.
La multiplicación de sindicatos fortaleció al campesinado que con movilizaciones logró impedir los desalojos “legales” y sacar a los compañeros de la cárcel. Pero donde no había discusión de los pliegos los campesinos iniciaron “huelgas” exigiendo pactos. Las huelgas consistían en no trabajar para los hacendados y en ese tiempo trabajar mejor su parcela, de modo que el campesinado no sufría la huelga como los obreros o los empleados, sino disfrutaba de ella. A los 9 meses de huelga, en 1962, en la asamblea del sindicato de Chaupimayo decidimos por unanimidad que ya que el patrón no quería discutir, dejaríamos ese reclamo, que ese día terminaba la huelga y se convertía en “Reforma Agraria”, que ya nunca se volvería a trabajar para el patrón pues él no había venido con la tierra al hombro.
Las “huelgas” se extendieron por más de 100 haciendas, lo cual aunque no en forma explícita como en Chaupimayo, sino en forma implícita, significó la Reforma Agraria en los valles de La Convención y Lares hecha por el propio campesinado.
Los hacendados andaban armados y amenazaban a los campesinos, cuando éstos se quejaban a la policía ella les contestaba “¡Qué quieren indios sinvergüenzas, le están robando las tierras al patrón y él tiene derecho a matarles como a perros!”. En vista de eso el campesinado tuvo que organizar grupos de autodefensa y me eligió para formarlos. Luego el gobierno de los hacendados ordenó la represión, me persiguieron, prohibieron las asambleas de la Federación y comenzaron agresiones al campesinado, entre ellas el abaleamiento de un niño de 11 años por un hacendado. Una asamblea de 4 sindicatos me ordenó que al frente de un grupo armado fuera a pedir cuentas al hacendado. En el camino no pudimos evitar un choque armado con la policía donde cayó un policía, posteriormente en otro choque cayeron 2. La policía masacró campesinos desarmados. Luego de unos meses nuestro grupo fue dispersado y sus miembros capturados.
Sin embargo la resistencia armada alarmó a los militares que estaban en el gobierno, ellos pensaron: “Si estos indios han resistido en forma armada el comienzo de la represión, la zona ha de arder cuando pretendamos obligarles a que vuelvan a trabajar para los hacendados, lo que ya no hacen durante varios meses. Mejor reconocemos legalmente lo que han hecho los indios y así pacificamos la zona” .
Y así salió la ley de Reforma Agraria para La Convención y Lares el año 1962.
Fue cierto que esto calmó la zona, pero encendió al resto del país, pues los campesinos de otras zonas decían “¿Porque no hemos agarrado las armas no nos dan la tierra?” .
Se iniciaron tomas de tierras en la sierra incluyendo el departamento de Lima. El presidente de los hacendados, Belaúnde, contestaba con masacres como la de Solterapampa que mencioné al inicio, los militares quedaron preocupados de que la entidad obsoleta de la hacienda semifeudal provoque la extensión del movimiento, con la experiencia que tuvieron en La Convención decidieron tomar el poder y extender a todo el país lo que hicieron en aquella zona. En 1968 Velasco Alvarado tomó el poder y extendió la Reforma Agraria a nivel nacional. La falta de respeto por la comunidad indígena disgustó a los campesinos, pero quedó sepultada la institución del latifundio semifeudal importada de Europa.
Ahora
Así el eje del problema indígena dejó de ser el problema de la tierra. Subsistió la opresión, pero en diversos otros aspectos que eran derivaciones del problema de la tierra.
La lucha indígena continuó y continúa combatiendo todas las formas de opresión y logrando avances:
- Educación: La población indígena en la época del latifundio no tenía derecho a educarse a pesar de lo que la ley dijera. En plena lucha contra el latifundio comenzó la implementación de escuelas con maestras(os) pagadas(os) por el campesinado colectivamente en locales construidos por la población. (El hacendado Romainville secuestró a una maestra y se la llevó de cocinera. El hacendado Marques hizo destruir la escuela en momentos en que los alumnos estaban adentro, los niños huyeron espantados). Luego del triunfo sobre el latifundio vino la lucha que obtuvo que las escuelas fueran pagadas por el estado y se implementó la educación secundaria. Ahora hay profesionales hijos de campesinos indígenas.
- Salud: También en este aspecto el campesinado indígena implementó postas sanitarias con sus propios recursos y después logró que el estado las sostenga.
- Los analfabetos no tenían derecho al voto, ahora lo tienen.
- Municipios: En la época del gamonalismo era inimaginable un alcalde campesino indígena. Ahora hay muchos municipios gobernados por ellos, unos más democráticos que otros.
- Hay indígenas en el parlamento.
- Orden público y justicia: En muchos lugares hay una parcial sustitución del poder judicial y la policía corruptos por el campesinado organizado.
- Hay lucha permanente contra las autoridades corruptas.
- Probablemente la lucha más importante hoy día es contra la contaminación minera.
- El neoliberalismo ataca los productos campesinos con precios bajos.
- Hay resurgimiento del latifundismo ya no en forma semifeudal sino capitalista, con asalariados.
- La lucha se extiende a todos los aspectos de la opresión indígena: La organización social, la lengua, la medicina, la música, las costumbres, los alimentos nativos, la coca, etc.
La Historia vista en décadas nos muestra que roto el sistema de servidumbre semifeudal denunciado por Mariátegui, se abrieron las compuertas para la lucha indígena en todos los campos.
Marzo 2007
EL MOVIMIENTO INDÍGENA
EL MOVIMIENTO INDÍGENA
Hugo Blanco
Desde hace varios años en toda Abya Yala (América) está en ascenso la lucha de los pueblos indígenas por la recuperación de su identidad, esto probablemente es provocado porque nunca como ahora la cultura impuesta por los invasores y sus descendientes ha violentado en forma tan fuerte los pilares básicos de nuestra cultura: Nuestra organización social colectivista, solidaria, es atacada por el individualismo exacerbado impuesto por el neoliberalismo. Nuestro amor y respeto por la Madre Naturaleza es confrontado por la feroz y acelerada depredación de la naturaleza.
El ejemplo más notorio de esta emergencia del movimiento indígena es el de los mayas zapatistas en el sur de México, que con las armas en la mano resguardan su autonomía política y social democrática desde hace más de 14 años.
Pero no es el único. El surgimiento de gobiernos antimperialistas en Bolivia y Ecuador tiene su fundamental base de apoyo en los movimientos indígenas de estos países. Chile y Argentina se estremecen por la lucha de la aguerrida minoría mapuche que defiende sus derechos. Los guaraníes y los quechuas en Argentina están en constante lucha. En gran medida el triunfo de Lugo en Paraguay se debe al apoyo guaraní. En Colombia la resistencia de los indígenas a los ataques armados y asesinatos es diaria. En Venezuela, donde la Constitución les reconoce muchos derechos, están luchando fuertemente en defensa del medio ambiente. No hay país del continente donde exista población indígena en que ésta no esté luchando, incluyendo los Estados Unidos y el Canadá.
He señalado que los pilares básicos de nuestra cultura están siendo atacados, pero no es sólo en esos campos la lucha, abarca todos los ámbitos: cosmovisión, lenguas, agricultura, música, indumentaria, herencia arqueológica, medicina, organización social, historia, nutrición, etc. En todos los campos hay grandes avances contra las concepciones eurocentristas en que hemos sido educados.
A veces los combatientes por principios indígenas no se reconocen como tales, hay casos en que los actores ya han perdido su lengua nativa, sin embargo ante una agresión, “se les sale el indio” como se acostumbra decir.
Muchas de estas luchas las llevamos junto a sectores no indígenas, por ejemplo la lucha contra la contaminación.
En el Perú, en sus diversas expresiones, el movimiento indígena se manifiesta por todas partes, existen organizaciones pequeñas, regionales o por sector de trabajo en todo el país. Ninguna organización abarca todo el movimiento indígena. Los partidos llamados de izquierda no dan importancia a esta lucha, a pesar de denominarse “mariateguistas”, siendo que José Carlos Mariátegui, en su obra cumbre, “7 ensayos de interpretación de la realidad peruana”, dedicó dos ensayos al tema indígena.
Naturalmente que existe vanguardia en todos los aspectos, aunque por ahora, dispersa, no interconectada:
A pesar de siglos de aplastamiento y de presión capitalista, se mantiene la organización comunal, solidaria, colectivista, la que a través de “rondas campesinas” o “comités de autodefensa” democráticamente emergidos, comienza a desplazar a la policía y al Poder Judicial corruptos (aunque hay casos en que estas organizaciones son usadas como apéndices de la policía).
En el municipio de Limatambo se inició con fuerza la sustitución del verticalismo en el gobierno municipal por la democracia comunitaria en la que quien ejerce la autoridad municipal es la colectividad, el conjunto de comunidades indígenas.
En Ilave, Puno y en otros lugares, se vio el fuerte choque entre el verticalismo denominado “democracia” por el sistema con el criterio colectivista realmente democrático de nuestras culturas indígenas.
Se da fuertes luchas contra la contaminación minera, de extracción de hidrocarburos u otras formas de depredación ecológica. Hay muchos casos que culminaron con triunfos, como el distrito de Tambogrande, Piura contra la minería, la lucha de los hermanos amazónicos Achuar contra el envenenamiento del río Corrientes con hidrocarburos o la comunidad de Huancasancos, Ayacucho contra el robo del agua en provecho de una empresa multinacional como pretendían las autoridades.
Los cocaleros de Putina Punku, en Puno, con apoyo de maquinaria proporcionada por su municipio, destrozaron un campo de aviación usado por los narcotraficantes y construido por DEVIDA, el organismo gubernamental encargado de la “lucha contra el narcotráfico”, desenmascarando de esta manera la calumnia gubernamental que los acusa de narcotraficantes y demostrando que son los organismos oficiales supuestamente encargados de combatirlo quienes practican el narcotráfico.
Paso a paso avanza el movimiento indígena en el Perú, por supuesto que el movimiento indígena continental le sirve de inspiración y ejemplo.
Herman@s que comenzaron su trabajo indígena en un sector comienzan a interesarse en otros sectores, por ejemplo personas interesadas en el idioma pasan a interesarse en la medicina indígena. Gente interesada en la hoja de coca pasa a interesarse por la nutrición en general.
También se va ampliando geográficamente, enlazándose unos distritos con otros, unas provincias con otras.
Hay organizaciones gremiales y ONGs que colaboran con el proceso, como es natural surgen algunos inconvenientes, por ejemplo que algunas de dichas organizaciones todavía arrastran criterios caudillistas, hegemonistas, verticalistas, sustituistas, ajenos a nuestra cultura colectivista y solidaria; pero el movimiento mismo va limpiando estos inconvenientes y se vigoriza la fraternidad, el horizontalismo, mucho más eficiente y fructífero.
Globalizamos la esperanza desde el interior del movimiento indígena de Abya Yala.
Cusco, 23 de abril del 2008
Hugo Blanco
Desde hace varios años en toda Abya Yala (América) está en ascenso la lucha de los pueblos indígenas por la recuperación de su identidad, esto probablemente es provocado porque nunca como ahora la cultura impuesta por los invasores y sus descendientes ha violentado en forma tan fuerte los pilares básicos de nuestra cultura: Nuestra organización social colectivista, solidaria, es atacada por el individualismo exacerbado impuesto por el neoliberalismo. Nuestro amor y respeto por la Madre Naturaleza es confrontado por la feroz y acelerada depredación de la naturaleza.
El ejemplo más notorio de esta emergencia del movimiento indígena es el de los mayas zapatistas en el sur de México, que con las armas en la mano resguardan su autonomía política y social democrática desde hace más de 14 años.
Pero no es el único. El surgimiento de gobiernos antimperialistas en Bolivia y Ecuador tiene su fundamental base de apoyo en los movimientos indígenas de estos países. Chile y Argentina se estremecen por la lucha de la aguerrida minoría mapuche que defiende sus derechos. Los guaraníes y los quechuas en Argentina están en constante lucha. En gran medida el triunfo de Lugo en Paraguay se debe al apoyo guaraní. En Colombia la resistencia de los indígenas a los ataques armados y asesinatos es diaria. En Venezuela, donde la Constitución les reconoce muchos derechos, están luchando fuertemente en defensa del medio ambiente. No hay país del continente donde exista población indígena en que ésta no esté luchando, incluyendo los Estados Unidos y el Canadá.
He señalado que los pilares básicos de nuestra cultura están siendo atacados, pero no es sólo en esos campos la lucha, abarca todos los ámbitos: cosmovisión, lenguas, agricultura, música, indumentaria, herencia arqueológica, medicina, organización social, historia, nutrición, etc. En todos los campos hay grandes avances contra las concepciones eurocentristas en que hemos sido educados.
A veces los combatientes por principios indígenas no se reconocen como tales, hay casos en que los actores ya han perdido su lengua nativa, sin embargo ante una agresión, “se les sale el indio” como se acostumbra decir.
Muchas de estas luchas las llevamos junto a sectores no indígenas, por ejemplo la lucha contra la contaminación.
En el Perú, en sus diversas expresiones, el movimiento indígena se manifiesta por todas partes, existen organizaciones pequeñas, regionales o por sector de trabajo en todo el país. Ninguna organización abarca todo el movimiento indígena. Los partidos llamados de izquierda no dan importancia a esta lucha, a pesar de denominarse “mariateguistas”, siendo que José Carlos Mariátegui, en su obra cumbre, “7 ensayos de interpretación de la realidad peruana”, dedicó dos ensayos al tema indígena.
Naturalmente que existe vanguardia en todos los aspectos, aunque por ahora, dispersa, no interconectada:
A pesar de siglos de aplastamiento y de presión capitalista, se mantiene la organización comunal, solidaria, colectivista, la que a través de “rondas campesinas” o “comités de autodefensa” democráticamente emergidos, comienza a desplazar a la policía y al Poder Judicial corruptos (aunque hay casos en que estas organizaciones son usadas como apéndices de la policía).
En el municipio de Limatambo se inició con fuerza la sustitución del verticalismo en el gobierno municipal por la democracia comunitaria en la que quien ejerce la autoridad municipal es la colectividad, el conjunto de comunidades indígenas.
En Ilave, Puno y en otros lugares, se vio el fuerte choque entre el verticalismo denominado “democracia” por el sistema con el criterio colectivista realmente democrático de nuestras culturas indígenas.
Se da fuertes luchas contra la contaminación minera, de extracción de hidrocarburos u otras formas de depredación ecológica. Hay muchos casos que culminaron con triunfos, como el distrito de Tambogrande, Piura contra la minería, la lucha de los hermanos amazónicos Achuar contra el envenenamiento del río Corrientes con hidrocarburos o la comunidad de Huancasancos, Ayacucho contra el robo del agua en provecho de una empresa multinacional como pretendían las autoridades.
Los cocaleros de Putina Punku, en Puno, con apoyo de maquinaria proporcionada por su municipio, destrozaron un campo de aviación usado por los narcotraficantes y construido por DEVIDA, el organismo gubernamental encargado de la “lucha contra el narcotráfico”, desenmascarando de esta manera la calumnia gubernamental que los acusa de narcotraficantes y demostrando que son los organismos oficiales supuestamente encargados de combatirlo quienes practican el narcotráfico.
Paso a paso avanza el movimiento indígena en el Perú, por supuesto que el movimiento indígena continental le sirve de inspiración y ejemplo.
Herman@s que comenzaron su trabajo indígena en un sector comienzan a interesarse en otros sectores, por ejemplo personas interesadas en el idioma pasan a interesarse en la medicina indígena. Gente interesada en la hoja de coca pasa a interesarse por la nutrición en general.
También se va ampliando geográficamente, enlazándose unos distritos con otros, unas provincias con otras.
Hay organizaciones gremiales y ONGs que colaboran con el proceso, como es natural surgen algunos inconvenientes, por ejemplo que algunas de dichas organizaciones todavía arrastran criterios caudillistas, hegemonistas, verticalistas, sustituistas, ajenos a nuestra cultura colectivista y solidaria; pero el movimiento mismo va limpiando estos inconvenientes y se vigoriza la fraternidad, el horizontalismo, mucho más eficiente y fructífero.
Globalizamos la esperanza desde el interior del movimiento indígena de Abya Yala.
Cusco, 23 de abril del 2008
Hugo Blanco
Desde hace varios años en toda Abya Yala (América) está en ascenso la lucha de los pueblos indígenas por la recuperación de su identidad, esto probablemente es provocado porque nunca como ahora la cultura impuesta por los invasores y sus descendientes ha violentado en forma tan fuerte los pilares básicos de nuestra cultura: Nuestra organización social colectivista, solidaria, es atacada por el individualismo exacerbado impuesto por el neoliberalismo. Nuestro amor y respeto por la Madre Naturaleza es confrontado por la feroz y acelerada depredación de la naturaleza.
El ejemplo más notorio de esta emergencia del movimiento indígena es el de los mayas zapatistas en el sur de México, que con las armas en la mano resguardan su autonomía política y social democrática desde hace más de 14 años.
Pero no es el único. El surgimiento de gobiernos antimperialistas en Bolivia y Ecuador tiene su fundamental base de apoyo en los movimientos indígenas de estos países. Chile y Argentina se estremecen por la lucha de la aguerrida minoría mapuche que defiende sus derechos. Los guaraníes y los quechuas en Argentina están en constante lucha. En gran medida el triunfo de Lugo en Paraguay se debe al apoyo guaraní. En Colombia la resistencia de los indígenas a los ataques armados y asesinatos es diaria. En Venezuela, donde la Constitución les reconoce muchos derechos, están luchando fuertemente en defensa del medio ambiente. No hay país del continente donde exista población indígena en que ésta no esté luchando, incluyendo los Estados Unidos y el Canadá.
He señalado que los pilares básicos de nuestra cultura están siendo atacados, pero no es sólo en esos campos la lucha, abarca todos los ámbitos: cosmovisión, lenguas, agricultura, música, indumentaria, herencia arqueológica, medicina, organización social, historia, nutrición, etc. En todos los campos hay grandes avances contra las concepciones eurocentristas en que hemos sido educados.
A veces los combatientes por principios indígenas no se reconocen como tales, hay casos en que los actores ya han perdido su lengua nativa, sin embargo ante una agresión, “se les sale el indio” como se acostumbra decir.
Muchas de estas luchas las llevamos junto a sectores no indígenas, por ejemplo la lucha contra la contaminación.
En el Perú, en sus diversas expresiones, el movimiento indígena se manifiesta por todas partes, existen organizaciones pequeñas, regionales o por sector de trabajo en todo el país. Ninguna organización abarca todo el movimiento indígena. Los partidos llamados de izquierda no dan importancia a esta lucha, a pesar de denominarse “mariateguistas”, siendo que José Carlos Mariátegui, en su obra cumbre, “7 ensayos de interpretación de la realidad peruana”, dedicó dos ensayos al tema indígena.
Naturalmente que existe vanguardia en todos los aspectos, aunque por ahora, dispersa, no interconectada:
A pesar de siglos de aplastamiento y de presión capitalista, se mantiene la organización comunal, solidaria, colectivista, la que a través de “rondas campesinas” o “comités de autodefensa” democráticamente emergidos, comienza a desplazar a la policía y al Poder Judicial corruptos (aunque hay casos en que estas organizaciones son usadas como apéndices de la policía).
En el municipio de Limatambo se inició con fuerza la sustitución del verticalismo en el gobierno municipal por la democracia comunitaria en la que quien ejerce la autoridad municipal es la colectividad, el conjunto de comunidades indígenas.
En Ilave, Puno y en otros lugares, se vio el fuerte choque entre el verticalismo denominado “democracia” por el sistema con el criterio colectivista realmente democrático de nuestras culturas indígenas.
Se da fuertes luchas contra la contaminación minera, de extracción de hidrocarburos u otras formas de depredación ecológica. Hay muchos casos que culminaron con triunfos, como el distrito de Tambogrande, Piura contra la minería, la lucha de los hermanos amazónicos Achuar contra el envenenamiento del río Corrientes con hidrocarburos o la comunidad de Huancasancos, Ayacucho contra el robo del agua en provecho de una empresa multinacional como pretendían las autoridades.
Los cocaleros de Putina Punku, en Puno, con apoyo de maquinaria proporcionada por su municipio, destrozaron un campo de aviación usado por los narcotraficantes y construido por DEVIDA, el organismo gubernamental encargado de la “lucha contra el narcotráfico”, desenmascarando de esta manera la calumnia gubernamental que los acusa de narcotraficantes y demostrando que son los organismos oficiales supuestamente encargados de combatirlo quienes practican el narcotráfico.
Paso a paso avanza el movimiento indígena en el Perú, por supuesto que el movimiento indígena continental le sirve de inspiración y ejemplo.
Herman@s que comenzaron su trabajo indígena en un sector comienzan a interesarse en otros sectores, por ejemplo personas interesadas en el idioma pasan a interesarse en la medicina indígena. Gente interesada en la hoja de coca pasa a interesarse por la nutrición en general.
También se va ampliando geográficamente, enlazándose unos distritos con otros, unas provincias con otras.
Hay organizaciones gremiales y ONGs que colaboran con el proceso, como es natural surgen algunos inconvenientes, por ejemplo que algunas de dichas organizaciones todavía arrastran criterios caudillistas, hegemonistas, verticalistas, sustituistas, ajenos a nuestra cultura colectivista y solidaria; pero el movimiento mismo va limpiando estos inconvenientes y se vigoriza la fraternidad, el horizontalismo, mucho más eficiente y fructífero.
Globalizamos la esperanza desde el interior del movimiento indígena de Abya Yala.
Cusco, 23 de abril del 2008
Hugo Blanco
Desde hace varios años en toda Abya Yala (América) está en ascenso la lucha de los pueblos indígenas por la recuperación de su identidad, esto probablemente es provocado porque nunca como ahora la cultura impuesta por los invasores y sus descendientes ha violentado en forma tan fuerte los pilares básicos de nuestra cultura: Nuestra organización social colectivista, solidaria, es atacada por el individualismo exacerbado impuesto por el neoliberalismo. Nuestro amor y respeto por la Madre Naturaleza es confrontado por la feroz y acelerada depredación de la naturaleza.
El ejemplo más notorio de esta emergencia del movimiento indígena es el de los mayas zapatistas en el sur de México, que con las armas en la mano resguardan su autonomía política y social democrática desde hace más de 14 años.
Pero no es el único. El surgimiento de gobiernos antimperialistas en Bolivia y Ecuador tiene su fundamental base de apoyo en los movimientos indígenas de estos países. Chile y Argentina se estremecen por la lucha de la aguerrida minoría mapuche que defiende sus derechos. Los guaraníes y los quechuas en Argentina están en constante lucha. En gran medida el triunfo de Lugo en Paraguay se debe al apoyo guaraní. En Colombia la resistencia de los indígenas a los ataques armados y asesinatos es diaria. En Venezuela, donde la Constitución les reconoce muchos derechos, están luchando fuertemente en defensa del medio ambiente. No hay país del continente donde exista población indígena en que ésta no esté luchando, incluyendo los Estados Unidos y el Canadá.
He señalado que los pilares básicos de nuestra cultura están siendo atacados, pero no es sólo en esos campos la lucha, abarca todos los ámbitos: cosmovisión, lenguas, agricultura, música, indumentaria, herencia arqueológica, medicina, organización social, historia, nutrición, etc. En todos los campos hay grandes avances contra las concepciones eurocentristas en que hemos sido educados.
A veces los combatientes por principios indígenas no se reconocen como tales, hay casos en que los actores ya han perdido su lengua nativa, sin embargo ante una agresión, “se les sale el indio” como se acostumbra decir.
Muchas de estas luchas las llevamos junto a sectores no indígenas, por ejemplo la lucha contra la contaminación.
En el Perú, en sus diversas expresiones, el movimiento indígena se manifiesta por todas partes, existen organizaciones pequeñas, regionales o por sector de trabajo en todo el país. Ninguna organización abarca todo el movimiento indígena. Los partidos llamados de izquierda no dan importancia a esta lucha, a pesar de denominarse “mariateguistas”, siendo que José Carlos Mariátegui, en su obra cumbre, “7 ensayos de interpretación de la realidad peruana”, dedicó dos ensayos al tema indígena.
Naturalmente que existe vanguardia en todos los aspectos, aunque por ahora, dispersa, no interconectada:
A pesar de siglos de aplastamiento y de presión capitalista, se mantiene la organización comunal, solidaria, colectivista, la que a través de “rondas campesinas” o “comités de autodefensa” democráticamente emergidos, comienza a desplazar a la policía y al Poder Judicial corruptos (aunque hay casos en que estas organizaciones son usadas como apéndices de la policía).
En el municipio de Limatambo se inició con fuerza la sustitución del verticalismo en el gobierno municipal por la democracia comunitaria en la que quien ejerce la autoridad municipal es la colectividad, el conjunto de comunidades indígenas.
En Ilave, Puno y en otros lugares, se vio el fuerte choque entre el verticalismo denominado “democracia” por el sistema con el criterio colectivista realmente democrático de nuestras culturas indígenas.
Se da fuertes luchas contra la contaminación minera, de extracción de hidrocarburos u otras formas de depredación ecológica. Hay muchos casos que culminaron con triunfos, como el distrito de Tambogrande, Piura contra la minería, la lucha de los hermanos amazónicos Achuar contra el envenenamiento del río Corrientes con hidrocarburos o la comunidad de Huancasancos, Ayacucho contra el robo del agua en provecho de una empresa multinacional como pretendían las autoridades.
Los cocaleros de Putina Punku, en Puno, con apoyo de maquinaria proporcionada por su municipio, destrozaron un campo de aviación usado por los narcotraficantes y construido por DEVIDA, el organismo gubernamental encargado de la “lucha contra el narcotráfico”, desenmascarando de esta manera la calumnia gubernamental que los acusa de narcotraficantes y demostrando que son los organismos oficiales supuestamente encargados de combatirlo quienes practican el narcotráfico.
Paso a paso avanza el movimiento indígena en el Perú, por supuesto que el movimiento indígena continental le sirve de inspiración y ejemplo.
Herman@s que comenzaron su trabajo indígena en un sector comienzan a interesarse en otros sectores, por ejemplo personas interesadas en el idioma pasan a interesarse en la medicina indígena. Gente interesada en la hoja de coca pasa a interesarse por la nutrición en general.
También se va ampliando geográficamente, enlazándose unos distritos con otros, unas provincias con otras.
Hay organizaciones gremiales y ONGs que colaboran con el proceso, como es natural surgen algunos inconvenientes, por ejemplo que algunas de dichas organizaciones todavía arrastran criterios caudillistas, hegemonistas, verticalistas, sustituistas, ajenos a nuestra cultura colectivista y solidaria; pero el movimiento mismo va limpiando estos inconvenientes y se vigoriza la fraternidad, el horizontalismo, mucho más eficiente y fructífero.
Globalizamos la esperanza desde el interior del movimiento indígena de Abya Yala.
Cusco, 23 de abril del 2008
El ecologismo de los pobres
El ecologismo de los pobres
Hugo Blanco, La República 6 de Abril de 1991
A primera vista los ecologistas o conservacionistas son unos tipos un poco locos que luchan porque los ositos panda o las ballenas azules no desaparezcan.
Por muy simpáticos que le parezcan a la gente común, ésta considera que hay cosas más importantes por las cuales preocuparse, por ejemplo, cómo conseguir el pan de cada día. Algunos no los toman como tan locos sino como vivos que con el cuento de velar por la supervivencia de algunas especies han formado "organizaciones no gubernamentales" para recibir jugosas cantidades de dólares del exterior (...)
Pueden ser verdaderas hasta cierto punto esas opiniones, sin embargo en el Perú existen grandes
masas populares que son ecologistas activas (por supuesto si a esa gente le digo "eres ecologista"
pueden contestarme "ecologista será tu madre" o algo por el estilo). Veamos: No es acaso ecologista muy antiguo el pueblo de Bambamarca que más de una vez luchó valientemente contra la contaminación de sus aguas producida por una mina? No son acaso ecologistas los pueblos de Ilo y de otros valles que están siendo afectados por la Southern? No es ecologista el pueblo de Tambo Grande que en Piura se levanta como un solo puño y está dispuesto a morir para impedir la apertura de una mina en su pueblo, en su valle? También es ecologista la gente del Valle del Mantaro que ha visto morir las ovejitas, las chacras, el suelo, envenenados por los relaves de las minas y el humo de la fundición de La Oroya. Son completamente ecologistas las poblaciones que habitan la selva amazónica y que mueren defendiéndola contra sus depredadores. Es ecologista la población pobre de Lima que protesta por estar obligada a bañarse en las playas contaminadas.
Hugo Blanco, La República 6 de Abril de 1991
A primera vista los ecologistas o conservacionistas son unos tipos un poco locos que luchan porque los ositos panda o las ballenas azules no desaparezcan.
Por muy simpáticos que le parezcan a la gente común, ésta considera que hay cosas más importantes por las cuales preocuparse, por ejemplo, cómo conseguir el pan de cada día. Algunos no los toman como tan locos sino como vivos que con el cuento de velar por la supervivencia de algunas especies han formado "organizaciones no gubernamentales" para recibir jugosas cantidades de dólares del exterior (...)
Pueden ser verdaderas hasta cierto punto esas opiniones, sin embargo en el Perú existen grandes
masas populares que son ecologistas activas (por supuesto si a esa gente le digo "eres ecologista"
pueden contestarme "ecologista será tu madre" o algo por el estilo). Veamos: No es acaso ecologista muy antiguo el pueblo de Bambamarca que más de una vez luchó valientemente contra la contaminación de sus aguas producida por una mina? No son acaso ecologistas los pueblos de Ilo y de otros valles que están siendo afectados por la Southern? No es ecologista el pueblo de Tambo Grande que en Piura se levanta como un solo puño y está dispuesto a morir para impedir la apertura de una mina en su pueblo, en su valle? También es ecologista la gente del Valle del Mantaro que ha visto morir las ovejitas, las chacras, el suelo, envenenados por los relaves de las minas y el humo de la fundición de La Oroya. Son completamente ecologistas las poblaciones que habitan la selva amazónica y que mueren defendiéndola contra sus depredadores. Es ecologista la población pobre de Lima que protesta por estar obligada a bañarse en las playas contaminadas.
DEBATE POLITICO ENTRE ANTAURO HUMALA Y HUGO BLANCO
DEBATE POLITICO ENTRE ANTAURO HUMALA Y HUGO BLANCO
HUMALA Y EL MOVIMIENTO INDÍGENA
Por Hugo Blanco
Ollanta Humala, que luego de su plausible levantamiento contra Fujimori estuvo de funcionario gubernamental en Francia y Corea, entró en la política electoral propagandizado por su hermano Antauro, quien organizó a los reservistas que vendían su periódico Ollanta, muy bien confeccionado para lectura popular y mostrándose anti-sistema. En su prédica reivindicó al movimiento indígena. Eso atrajo a la gente pobre que está harta del sistema. Por lo tanto la corriente "humalista" tiene mucho de positivo.
Una cosa es la corriente "humalista" formada por Antauro y otra los Humala.
Los Humala se llaman apropiadamente "etnocaceristas". ¿Qué es eso? Es la reivindicación de Andrés Avelino Cáceres que dirigió las guerrillas indígenas de resistencia contra las tropas invasoras chilenas y los abusos que ellas cometían. Naturalmente que aplaudimos esa actitud.
Pero ahí no termina la historia, cuando los guerrilleros indígenas continuaron su lucha contra sus enemigos peruanos, los hacendados, Cáceres los traicionó. Eso le dije a Antauro, él me contestó textualmente: "No sólo los traicionó, los hizo fusilar" (¡). Le pregunté si sabía que durante el gobierno de Cáceres los hacendados disfrutaron muy bien. Me dijo que sí, porque "todavía no era tiempo de luchar contra ellos".
En mi opinión desde el asesinato de Atawallpa ya era tiempo de luchar contra los invasores y sus herederos, como lo hicieron Tupac Amaru I, Manco Inca, Juan Santos Atawallpa, Tupac Amaru II. Esas rebeliones fueron correctas aunque no hayan sido exitosas.
El triunfo contra los hacendados con la recuperación de la tierra fue logrado en forma pacífica por nuestra lucha indígena de los años 1958 en adelante, iniciándose en la zona semi-tropical del Cusco. Esa reforma agraria democrática y pacífica fue respondida por la agresión represiva armada, ante ello decidimos democráticamente practicar la autodefensa, también armada, para defender lo conquistado al grito de "¡Tierra o Muerte!". Aunque el gobierno militar de Lindley logró disolvernos, comprendió que si el campesinado indígena había resistido en forma armada a los inicios de la represión, la zona se iba a incendiar si le arrebataban la tierra obligándole a trabajar nuevamente para las haciendas en forma gratuita, lo que ya no hacía durante meses; para evitar ese levantamiento sacaron una "Ley de Reforma Agraria" sólo para esa zona, legalizando con ello lo que el campesinado había hecho.
Luego, en varios lugares del Perú se produjeron tomas de tierra de las haciendas por parte del campesinado; esto fue contestado a balazos por el gobierno de Belaúnde, a pesar de los muertos las tomas de tierra continuaron.
Ante este panorama los militares comprendieron que el Perú se iba a incendiar si el gobierno continuaba defendiendo a balazos el régimen semifeudal de las haciendas. Por lo tanto decidieron tomar ellos el Poder y extender a todo el Perú lo que habían hecho en la zona semi-tropical del Cusco. Entró Velasco Alvarado y decretó la "Ley de Reforma Agraria" para todo el país.
Naturalmente nos parece positiva la liquidación del latifundio, sin embargo debemos señalar los aspectos con los que no concordó el movimiento campesino.
A diferencia de la reforma agraria hecha por el campesinado en una zona del Cusco que se hizo en forma democrática, la reforma de Velasco se hizo al estilo militar, verticalmente. Esto trajo muy malas consecuencias:
- Se programó un calendario que el campesinado no aceptó, por eso se dieron acciones campesinas que fueron violentamente reprimidas como en Andahuaylas. En Huanta se produjo una masacre inmortalizada por la canción "Flor de Retama".
- No se respetó la cultura indígena del ayllu o comunidad campesina y en muchas zonas en lugar de devolver la tierra usurpada a los ayllus se fabricó gigantescas cooperativas superburocratizadas que resultaron beneficiando sólo a un puñado de funcionarios. El campesino comunero indígena se levantó y a pesar de la represión recuperó la tierra para las comunidades.
- Haciendas de la costa fueron parceladas dejando los pozos de agua en manos de algunos privilegiados y a la mayoría de los parceleros sin agua.
Repito, considero positiva la liquidación de las haciendas por Velasco, pero junto con el movimiento campesino, he luchado contra sus limitaciones.
Me he extendido en esto al tratar sobre Humala porque ellos no reivindican al movimiento indígena democrático y de acción directa, como el del Cusco, las tomas de las haciendas en la época de Belaunde o el movimiento comunero que recuperó las tierras de las falsas cooperativas creadas por Velasco.
Sus emblemas son Cáceres y Velasco, dos militares que dirigieron a los indígenas y cuando ellos querían aplicar su democracia indígena, contestaban abaleándolos.
El comandante dirige a los indios, y cuando estos se pasan de la raya, los fusila.
Por eso no debe extrañarnos que en el partido de Humala se desconozcan los dirigentes o los candidatos elegidos por las bases democráticamente, no se permite que manden las bases, manda "el comandante". Hay coherencia en el etnocacerismo
Nosotros estamos por el movimiento indígena democrático, donde el movimiento no es guiado por ningún comandante ni caudillo, sino por sí mismo.
Reivindicamos la lucha de los guerrilleros contra las haciendas, traicionados y fusilados por Cáceres. Reivindicamos la reforma agraria hecha por el propio campesinado en el Cusco. Reivindicamos las tomas de tierras de la época de Belaunde. Reivindicamos a los comuneros que en Puno recuperaron la tierra de las cooperativas fabricadas por Velasco. Reivindicamos al movimiento indígena de Anta que maneja directamente su municipio.
No nos extraña que cuando un candidato de la derecha pidió la amnistía para los militares masacradores de gran parte de los 70,000 indígenas asesinados durante la guerra interna, Ollanta Humala se indignó, pero no por el pedido de amnistía para los asesinos, sino porque no debía ser tratado en forma electorera ese "asunto tan delicado para la familia militar".
Puestos en una balanza los miles de indígenas muertos, frente a sus asesinos de la "familia militar", él está con la "familia militar".
Si no es así, que declare públicamente que está contra la amnistía a los masacradores.
Cusco, febrero del 2006
________________________________________
Respuesta a Hugo Blanco (Humala y el Movimiento Indígena)
Etnia, caudillismo, geopolítica y demás tabúes marxistas
Por Antauro Humala, desde "Piedras Gordas".
En un reciente artículo (Humala y el Movimiento Indígena), Hugo Blanco hace una diferenciación entre "... la corriente humalista formada por Antauro y los Humala". A lo primero lo considera positivo; lo segundo, negativo. Respecto a la "corriente humalista", la refiere correctamente como derivada del discurso reinvindicativo e insurgente que durante cinco años viene irradiando nuestra prensa Antauro (anteriormente Ollanta) que gracias a la eficiente labor de los reservistas logró amplitud nacional. Profundamente nacional para ser más precisos. A su vez, los Humala ( y no sé si también se me incluye ahí) son referidos como una nueva especie que muy bien podría patentársele como militaricus vulgaris, o sea antidemocráticos, verticales, sanguinarios, etc y que "... no reivindican al Movimiento Indígena democrático de acción directa...". Quizás sería más apropiado que el compatriota Blanco, en todo caso, se ciñera a distinguir a Antauro de Ollanta. Sin embargo, me parece necesario efectuar ciertas precisiones respecto a los conceptos vertidos en el artículo en la orfandad en aceptación popular por parte de una izquierda que en vez de sentirse desplazada por el (etno)nacionalismo, debería ocuparse en descolonizarse mentalmente.
Un poco de historia
Efectivamente, tal como refiere Hugo Blanco, tuve un brevísimo encuentro con él, en Trujillo, en circunstancias en que ambos coincidimos en una estación d e radio. Ahí fue que me hizo la observación de que "Cáceres traicionó a ciertos jefes guerrilleros indígenas" (sic) a lo que agregué: "... los hizo fusilar". Y aquí e s donde detecto una insuficiente interpretación histórica de la izquierda peruana que en verdad no es novedosa. Para empezar, en toda su fecundidad bibliográfica, Mariátegui no toca en lo absoluto la cuestión peruano-chilena pese a pertenecer a la generación de la post guerra. Inexplicablemente, el cautiverio de millares de compatriotas en Tarapacá, Arica y Tacna no ha formado parte d euna agenda local izquierdista a la que la geopolítica siempre le causó alergia, pues eurocentristamente era denigrada como "ciencia reaccionaria propia de militarotes fascistas"; (des)calificación que si bien es cierto podía ser aplicable para la Europa del eje Berlín-Madrid (Franco) Roma-Tokio, no tenía porque encajar aquí, en las antípodas "de color" subdesarrollado. Con este preámbulo quiero indicar que en aquél entonces (segundo semestre de 1884), habiendo suscrito el sector criollo el claudicante Tratado de Ancón (1) que estipulaba un periodo de diez años para el plebiscito que decidiera el destino de Arica y Tacna (Tarapacá quedaba a perpetuidad para Chile), pues la prioridad cacerista se ciñó a la geopolítica externa antes que a la sociopolítica interna. Esta nueva prioridad implicaba el imperativo de aplastar al ejército colaboracionista del Gral. Iglesias para luego repotenciar convencionalmente alas FFAA a fin de garantizar (ante un Estado enemigo cuyo lema nacional es el "por la razón o por la fuerza") el compromiso del plebiscito previsto para 1894 (en que vencían los diez años de plazo).
Es decir, el principal problema de seguridad nacional era el cautiverio d emiles de peruanos, así como la reivindicación de los respectivos territorios arrebatados. Obviamente que hubieron muchos jefes guerrilleros que no tuvieron noción d e aquella "macro situación". Ellos insistían en que lo primordial era la "micro situación" de la tenencia de tierras. Por consiguiente, persistían en profundizar la "semi reforma agraria bélica" que en el apogeo de la resistencia antichilena propugnó el ejército breñero para consolidar su base campesina. Tal como sostiene Nelson Manrique (2), un aproximado de cuarenta haciendas fueron expropiadas por la guerrilla campesina, lo cual le proporcionó a la resistencia un fuerte componente "agrarista", anticipándose en treinta años a Emiliano Zapata y Pancho Villa en la revolución mexicana de inicios del siglo XX. El fusilamiento del "general guerrillero", Laime, se explica así: Cáceres tenía que decidir entre las provincias cautivas o la reforma agraria. Decidió por lo segundo, lo cual lamentablemente se frustró con la guerra civil que desencadenó Piêrola, quien embarcado en Valparaíso, inicia en Pisco las montoneras en un epílogo que favoreció a Chile pues el destino de Arica y Tacna recién se decidiría en 1929.
Sánchez Cerro calumniado
Pero, esta "insuficiencia conceptual" del izquierdismo peruano respecto al militarismo también es compartida por el aprismo auroral. Tenemos el carga montón contra el Cdte. Sánchez Cerro, a quien se le (des)califica de dictador (pese a que fue el único presidente electo con mayoría absoluta en primera vuelta durante el siglo pasado, derrotando incluso al joven Haya de la Torre). Y en cuanto a lo de sanguinario, pues en todo caso mucho más víctimas tuvieron Belaúnde, García y Fujimori ( en cuyos periodos de guerra sucia 69 mil peruanos perecieron). Sin embargo, se omite decir que mientras la militancia aprista asaltaba el cuartel de Trujillo o cuando el Cdte. hayista Jiménez (conocido como el zorro Jiménez) se sublevaba en Cajamarca, el país entablaba una guerra externa en las orillas del Putumayo (Guerra con Colombia, 1932-1933). Es más, Sánchez Cerro moriría asesinado por un agente aprista en el Campo de Marte (entonces hipódromo de Santa Beatriz) en plena revista a los contingentes reservistas destinados al Frente Nor-oriental.
Etnia y Geopolítica: tabúes marxistas y apristas
Obviamente que ni Haya ni Mariátegui, jóvenes entonces, se interesaron en conocer la sicología militar o por lo menos la historia militar. ¡Qué pues se le s podía exigir de geopolítica elemental! Es evidente que pese a que las Memorias de Cáceres fueron publicadas en 1922, es decir en la década de mayor producción intelectual hayista y mariateguista (que además fue paralela a la feroz chilenización de Tacna y Arica), aquel tema tan trascendental les resultó un tabú en la medida que atentaba contra el internacionalismo... Y es que, con el espíritu imitador de la selección leninista en el tratado de Brest-Litovsk (en que los bolcheviques aceptan la paz con cesión territorial ante Alemania, durante la Primera Guerra Mundial) que en el caso de los soviets se justificaba en la medida que lo urgente era consolidar al frente interno de la revolución, aquí de alguna manera el izquierdismo marxista asumía que su equivalente era el Tratado de Ancón cuyas secuelas seguimos soportando.
Ciertamente es muy difícil que el colonialismo mental de la izquierda subdesarrollada puede decodificar coherentemente su actitud ante el militarismo del Hemisferio Sur. Tal es así, que inclusive podemos ver a una Susana Villarán y a un Javier Diez Canseco incapaces de diferenciar a Velasco de Morales Bermúdez; a Perón de Videla; a J.J. Torres de Banzer e inclusive a Prats de Pinochet. No pueden entender que así como en el civilismo se dan versiones progresistas como reaccionarias, pues igualmente pueden darse en el militarismo. Por consiguiente le resulta -a esa izquierda- indigerible el hecho de que de los cuarteles hayan salido grandes conquistas del pueblo peruano, como lo son la abolición de la esclavitud negra y el tributo indio, la reforma agraria, el voto de los analfabetos, la comunidad laboral, etc.
Esto explica el por qué el Etnocacerismo, que es un militarismo sui generis por ser de índole tropera (reservista) y por ende altamente revolucionario, no suela ser correctamente apreciado por dicho sector político que lo acusa ¡de fascista!.
Indigenismo en tercera persona
En lo que respecta a los Humala no reivindican al movimiento indígena democrático de acción directa, pues yo le sugeriría a Hugo Blanco que precisara esos términos: indígena, democrático y acción directa.
¿Qué es ser indígena en el Perú? ¿El simplemente nacido aquí, como por ejemplo Jaime de Althaus o Pedro P. Kuczinsky o el mismo Hugo Blanco? ¿El nacido aquí pero además con estirpe sanguínea cobriza? ¿O aquel mestizo que se pinta la cara para gusto y propina del flash extranjero-turístico? ¿Los reservistas son indígenas? ¿Mario Huamán de la CGTP lo es? Vemos pues, un término hartamente ambiguo que se expresa siempre en tercera persona. Eso es el indigenismo: una conmiseración referida en tercera persona a lo nativo de un país exótico. Los pobrecitos "endios", incapaces de valerse revolucionariamente por sí mismos y que requieren de un blanco libertador...
En cambio el etnonacionalismo, tabú para el marxismo desde el momento que enarbola el concepto de etnia, se expresa en primera persona ya sea del singular como del plural: yo cholo, nosotros cholos, todos arrebatadamente repugnando el funeral de la Republiqueta Criolla, mediante fórmulas y programas propios e inclusive reivindicando la (contra) violencia de acción directa, bienaventurada con Cristo y Túpac Amaru.
El "caudillo" Jesucristo
¡Democracia!,nos demanda Hugo Blanco al igual que Lourdes Flores y los Miró Quesada. Y quizás tengan razón, ya que en la rebelión de Fuerte Arica, no me acuerdo que hayamos hecho elecciones entre nuestros soldados para designar al jefe de aquella insurgencia. Tampoco lo hice en el Andahuaylazo ¡mucho menos se me ocurrió hacerlo cuando fundé la prensa etnocacerista en que sin consultarlo con nadie me impuse como director! Creo que tampoco el dictador Jesucristo hizo elecciones o propicio debates con sus apóstoles para designarse cabecilla. ¡Son caudillos los Humala! seguramente replicará el amigo Hugo Blanco. A lo que respondo interrogativamente ¿Y cuál es el problema? ¡Si hubiéramos consultado y efectuado los convencionalismo de lo que ellos llaman democracia hasta hoy estaríamos discutiendo si deberíamos capturar el cuartel de Locumba! Además aquí se confunde democracia con timocracia y elecciones.
Y es que cuando se dice emprender una marcha para llegar al sitio X, no se hacen elecciones y debates para llegar, sino que se averigua "quien es el que conoce la ruta". Y ese es el que guía. El guía, el jefe o el caudillo es el que conoce. Y pues, la senda que ha aperturado el humalismo vía el etnocacerismo es una ruta nueva, liderada por los que por el momento conocemos y arriesgamos más, vale decir por quienes veníamos elaborando teóricamente el pensamiento étnico-nacionalista y a la vez dando el ejemplo en la praxis de construcción revolucionaria, empezando por los mártires de Andahuaylas.
Estoy segurísimo que esta posición sí que la entenderá el ex guerrillero y ex presidiario Hugo Blanco a quien le expreso mi admiración y respeto.
Abril 2006
RESPUESTA A ANTAURO HUMALA
Por Hugo Blanco
He leído con simpatía la respuesta del señor Antauro Humala al artículo que escribí hace algún tiempo con respecto a los Humala y al movimiento humalista. Espero que el diálogo continúe para beneficio del pueblo peruano que cada vez irá viendo más claramente cuáles son nuestras similitudes y discrepancias. Para facilitarlo voy a procurar ser cortés, objetivo, no recurrir a adjetivos ofensivos.
Comprendo que existen diferencias entre Antauro y Ollanta, pero también entiendo que gran parte de lo que declara abiertamente Antauro es callado por Ollanta porque está en campaña presidencial. Considero que en lo fundamental hay coincidencia entre ellos.
Comienzo satisfaciendo sus requerimientos: <....... yo le sugeriría a Hugo Blanco que precisara esos términos: "indígena", "democrático" y "acción directa".>
Indígena.- Uso este término para referirme a los pueblos originarios, en el caso peruano a los pueblos y las culturas quechua, aymara y culturas y pueblos amazónicos. Me solidarizo con alguien que señaló que más que "raza sanguínea" somos "raza social", pues considero que Odría o Toledo son menos indígenas que muchos pobladores y pobladoras del distrito de Pillpinto o la comunidad de Toqtowaylla en el Cusco que son rubios y de ojos azules, pero que pijchan coca, hablan quechua, son campesinos y andan descalzos. Desde que vino Pizarro nuestros pueblos y nuestras culturas, en todos sus aspectos, están oprimidos y mantienen una lucha de resistencia contra la opresión por la cultura española a la que posteriormente se agrega la cultura yanqui.
Indigenista es quien está en favor nuestro, promociona nuestra cultura y nos defiende sin ser indígena.
Democracia.- Etimológicamente (demos-pueblo, cracia-gobierno) significa el "gobierno del pueblo". Por lo tanto, el ordenamiento social actual en el que quienes gobiernan son la grandes empresas multinacionales es antidemocrático. No es democrático un régimen en el que cada 5 años debemos "elegir" gobernantes que prometen maravillas en una campaña altamente determinada por los medios de comunicación masiva en manos de grandes empresarios. Al día siguiente de tomar el poder incumplen lo que prometieron y debemos soportarles durante 5 años. Si alguno de ellos toma medidas en contra de los sectores dominantes, las Fuerzas Armadas cuyos mandos están muy bien pagados por éstos, le hacen un Golpe de Estado.
Luego del derrumbe de la dictatorial burocracia stalinista en la Unión Soviética y Europa Oriental, cada vez tiene menos peso la distorsión que hacen los amos del dinero ("capitalimo=democracia, comunismo=dictadura").
Cada día está más claro en el mundo que nuestros opresores llaman "democracia" a la dictadura del dinero.
Cada día está más claro que quienes luchamos contra la dictadura de las grandes empresas, sabiendo que "otro mundo es posible", llamémonos como nos llamemos (socialistas, cristianos, feministas, ecologistas, sindicalistas, indígenas, indigenistas, descentralistas, etc.) somos los verdaderos defensores de una auténtica democracia.
La Democracia que defendemos es la que hizo la reforma agraria en La Convención, la que recuperó para las comunidades las tierras de las SAIS fabricadas por Velasco, la que dirige el municipio de Anta, la que impidió que una empresa multinacional robara las aguas de la comunidad de Huancasancos en Ayacucho. La que recupera las tierras comunales contra mandatos de los jueces y del Proyecto Especial de Titulación de Tierras (PETT). La democracia que es castigada con cárcel por el sistema que se llama "democrático".
Digo que usted reconoce a los militares pero no al movimiento popular. No le digo que me reconozca a mí, sino al movimiento campesino independiente que hizo la Reforma Agraria a partir de los años 1961 y 62.
Acción directa.- Uso este término para referirme a acciones de justicia que asume el pueblo, inclusive contra el "ordenamiento legal" impuesto antidemocráticamente por sus opresores. Cité como ejemplo la reforma agraria decidida en forma democrática por el campesinado indígena en los años 1961 y 62 en los valles de La Convención y Lares en el departamento del Cusco; en esa ocasión, las asambleas campesinas decidieron democráticamente no trabajar más en forma gratuita para los hacendados como lo ordenaba la ley.
En su libro "Subversión" (1976) el general Artola, parte del gobierno de Velasco, señala:
"Es así cómo muchas de las haciendas de los valles de la Convención y Lares pasaron a poder de los campesinos......." luego refiriéndose al apoyo a mi persona señala: ".......los campesinos fueron alejándose poco a poco porque la Junta Militar expidió un decreto en Marzo de 1963 por el que se reconocía el control de facto de las parcelas ocupadas por ellos, que aunque no era la solución buscada ya que la tierra debía ser pagada, era algo que se llevaría a efecto a largo plazo (por decisión democrática del campesinado indígena no se pagó-HB)."
Ahí vemos claramente que el objetivo fundamental de la "acción reformadora" de la Fuerza Armada no fue la justicia social sino una acertada táctica en "el combate a la subversión".
En el documento anterior señalo: "Luego, en varios lugares del Perú se produjeron tomas de tierra de las haciendas por parte del campesinado; esto fue contestado a balazos por el gobierno de Belaúnde, a pesar de los muertos las tomas de tierra continuaron.
Ante este panorama los militares comprendieron que el Perú se iba a incendiar si el gobierno continuaba defendiendo a balazos el régimen semifeudal de las haciendas. Por lo tanto decidieron tomar ellos el Poder y extender a todo el Perú lo que habían hecho en la zona semi-tropical del Cusco. Entró Velasco Alvarado y decretó la "Ley de Reforma Agraria" para todo el país."
Es por esto que en el artículo al cual usted responde digo:
"........ellos no reivindican al movimiento indígena democrático y de acción directa, como el del Cusco, las tomas de las haciendas en la época de Belaunde o el movimiento comunero que recuperó las tierras de las falsas cooperativas creadas por Velasco."
"Sus emblemas son Cáceres y Velasco, dos militares que dirigieron a los indígenas y cuando ellos querían aplicar su democracia indígena, contestaban abaleándolos."
"El comandante dirige a los indios, y cuando estos se pasan de la raya, los fusila."
Sobre Velasco aclaro que el odio de la ultraderecha hacia él se debe a que legalmente liquidó el sistema de haciendas, nacionalizó el petróleo, las minas, la pesca, etc.
Nuestra crítica es opuesta, defendemos esas nacionalizaciones y la liquidación del latifundio, nuestra discrepancia es la misma que con usted, que no se aplicó la democracia en el manejo de lo nacionalizado ni en la Reforma Agraria, por eso se deformó y fracasó y su gobierno fue derrocado sin que el pueblo lo defendiera.
Cuando me preguntan cuál ha sido el mejor gobierno del Perú, contesto: "El menos malo fue el que me deportó"
ALAN GARCÍA.- Pasemos a hablar de este señor. Me dijeron que por ser época electoral mi respuesta favorecería a Alan García. Para despejar malos entendidos, aclaro que él no sólo ha sido ladrón y hambreador del pueblo sino fundamentalmente el más grande cobarde asesino de los últimos tiempos, De los cerca de 70 peruanos, indígenas en su mayoría, asesinados principalmente por 3 gobiernos sucesivos en el Perú, la mayoría le corresponden a él; precisamente haciendo aspaviento de esa actitud lleva en su fórmula presidencial a uno de los ejecutores de sus crímenes.
PATRIA.- ¿Qué significa esto para mí?: La población peruana, indígena y no indígena. La excepcionalmente maravillosa naturaleza cuya parte somos.
¿Quiénes son los enemigos de la esta Patria?
Los que la oprimen, favorecen la depredación de la naturaleza y hunden en la miseria a nuestro pueblo. Principalmente las grandes empresas multinacionales representadas políticamente por el gobierno de EEUU y los otros países imperialistas; los grandes capitalistas, sean chilenos, peruanos, argentinos o de cualquier país.
Los instrumentos de esa opresión: Presidentes de la República, la gran mayoría del Congreso, el Poder Judicial, los altos funcionarios ejecutores de la opresión, los altos oficiales de las Fuerzas Armadas y de la Policía encargados de resguardar el sistema de opresión contra la rebeldía del pueblo. Todos ellos ganando elevados sueldos por su servicio, además la gran prensa.
¿Quiénes son aliados de esa Patria, consciente o inconscientemente?
Los pueblos oprimidos del mundo que se rebelan contra esa opresión ejercida por los opresores de ellos y de nosotros.
Yo luché a su lado en Argentina contra el Golpe de Estado de 1955. En Chile forjando el Poder Popular y resistiendo contra el golpe de Pinochet, denunciando las masacres en conferencias en Europa y Norteamérica.
Leo con respeto de la heroica resistencia en Irak, de la democrática elección de Hamas en Palestina, de la rebelión en Nepal.
Me alegra sobremanera cuando en la propia guarida de los opresores del mundo surge la rebeldía de los pueblos, como el movimiento de los inmigrantes "ilegales" en EEUU o el terremoto social producido en Francia por estudiantes y sindicalistas contra una ley de los opresores de ellos y de nosotros.
FORMACIÓN MILITAR.- Repito: La Fuerza Armada es el instrumento de los poderosos sectores dominantes de la economía que son los que determinan a su servicio la organización del Estado, dentro de lo cual la Fuerza Armada y la Policía tienen la misión de ser los guardianes de ese orden.
Naturalmente al pueblo no se le dice eso, se le enseña: "La Fuerza Armada está encargada de cuidar la seguridad de la Patria contra el ataque extranjero y la Policía está encargada del orden social interno". Es cierto que también cumplen estas funciones, en la medida en que no afecten su fundamental tarea que es la defensa del sistema de opresión.
Por eso los jefes deben estar muy bien pagados (también cuando sirven en el exterior como le consta a su hermano).
Por eso no puede permitirse ni un ápice de democracia en las FFAA, ya que puesto que la tropa está conformada por los sectores oprimidos de nuestro pueblo, el libre cambio de ideas y la democracia corroen el servicio a las clases dominantes.
Usted ha sido educado en esa escuela, mientras que yo he sido educado en la escuela de la lucha social, es explicable que discrepemos.
MI ESCUELA.- Ha sido la lucha social. He aprendido que si luchamos en beneficio de todos, la máxima autoridad también tienen que ser todos. Naturalmente que existen y son muy útiles "los que más saben", "los más hábiles", "los expertos", etc. Es muy bueno que el movimiento popular los utilice, lo malo es que si ellos mandan en lugar de todos, comienza a crearse una capa privilegiada que paulatinamente deja de defender los intereses de la mayoría y pasa a defender sus intereses de grupo privilegiado, lo que en general mina los intereses de la mayoría. La autoridad que reconozco es la colectividad, puede estar compuesta por analfabetos.
Opino que es preferible que la mayoría se equivoque a que el individuo acierte, porque así, con su ejecución, el equívoco mostrará a la mayoría que debe corregir el rumbo.
No me considero superior a nadie, pero tampoco inferior, por lo tanto, de haber entrado en el ejército no hubiese llegado ni a cabo, simplemente no puedo concebir lo que en la Fuerza Armada es un principio sagrado: "Las órdenes se cumplen sin dudas ni murmuraciones".
Es cierto que tomé las armas, pero siempre fui un civil (José Gálvez a la hora de defender la patria lo hizo mejor que muchos militares, por eso ellos lo mencionan poco, mientras ensalzan a Castilla que vino con las tropas chilenas a matar peruanos).
Usted señala que en el levantamiento de Locumba no hubo democracia.
En La Convención todo fue democrático. Democráticamente los campesinos decidieron no trabajar más para las haciendas gratuitamente. Esa Reforma Agraria pacífica fue atacada antidemocráticamente por la Policía, defensora antidemocrática del antidemocrático sistema de haciendas por órdenes del antidemocrático gobierno de los opresores. Ante ese ataque la Asamblea de Delegados acordó democráticamente defender en forma armada su democrática Reforma Agraria. Democráticamente me nombró encargado de organizar los comités democráticos de autodefensa. Como antidemocráticamente el gobierno había prohibido la reunión de la Federación, en una asamblea de 4 sindicatos democráticamente se me ordenó que dirigiera la acción de autodefensa. Los componentes de nuestro grupo armado estaban compuestos por compañeros que libremente decidieron ofrendar sus vidas en defensa de la democracia campesina.
Por lo tanto nuestra acción fue completamente diferente al caso de Locumba que usted menciona, en el que los jefes se autoproclamaron y la tropa no actuaba en acción decidida de rebeldía sino era un mero instrumento que cumplía órdenes al estilo del ejército. Parece que en Locumba lograron imponer la disciplina inclusive a la Divina Providencia, de otra manera no se explica que la poderosa Fuerza Armada montesinista no osara atacarles ni con el pétalo de una flor y tampoco capturarles, a pesar de que, como usted señala, la tropa no fue consultada sino ordenada.
El concepto que tengo de la Fuerza Armada y de la Policía no implica que la descalifico en bloque, todo lo contrario, como está compuesta por personas pensantes y no por máquinas, no puede cumplir sus funciones de guardián del sistema apropiadamente. Más aún si tenemos en cuenta que la tropa pertenece al pueblo oprimido y no a los sectores opresores. Es un gigante con pies de barro.
En otra ocasión hablaré del tema ahora sólo lo menciono:
Nuestro instructor militar fue un sargento que conocí en la cárcel, había dirigido una rebelión contra los oficiales.
La oficialidad desconfía permanentemente de sus subordinados:
Durante el mes que me tuvieron preso en el cuartel del Cusco la oficialidad tuvo que cambiar dos veces a los cuerpos policiales que me cuidaban, uno de ellos compuesto por la única fuerza antirrepresiva de entones.
Los soldados me manifestaban su solidaridad.
Cuando estuve preso incomunicado en Arequipa durante menos de tres años, cambiaron tres veces a toda la guardia, dieron de baja a 2 guardias y enviaron a la prisión policial del Potao a toda una guarnición por la relación cordial que tuve con ellos.
La rebelión contra el sistema alcanza a veces a mandos medios, como en el caso de ustedes.
GEOPOLÍTICA.- Reconozco su importancia, pero subordinada a la lucha de los oprimidos contra los opresores, no supeditado al concepto de "Patria" que tienen los opresores que no es más que un enmascaramiento de los intereses de los dominadores.
Precisamente en estos días tenemos un hermoso ejemplo: Dos gobiernos extranjeros, los de Venezuela y Bolivia, han condenado la acción del Perú al haber firmado el TLC con Estados Unidos. Los "patriotas" de los sectores opresores y sus sirvientes levantan al voz "en defensa de la Patria". Nosotros unimos nuestra voz a las de Morales y Chávez y llamamos traidor al pueblo peruano y a los países andinos a Toledo por haber firmado el TLC en el que arrodillándose a los grandes capitales yanquis acarreará la miseria a nuestro pueblo y mata la Comunidad Andina de Naciones. Esa es la geopolítica de los pobres, no sólo diferente sino contraria a la de los opresores.
En el caso de la guerra con Chile, en que como usted menciona Cáceres hizo fusilar a Laime que dirigía las tomas de tierras, yo me hubiera puesto del lado de Laime, pues, entre otras cosas esa rebelión hubiese sido la mejor arma para luchar contra la invasión chilena. La extensión de esa Reforma Agraria hubiera arrastrado a toda la población indígena constituyendo un ejército cada vez más fuerte, no uno que según la doctrina castrense cumpliera órdenes "sin dudas ni murmuraciones" sino indígenas analfabetos pero con una alta conciencia verdaderamente patriótica. Ese ejército indígena consciente hubiera hecho un llamado a los oprimidos de Chile a incorporarse a su lucha, a conquistar también en Chile la Reforma Agraria.
Como no fue, así la Historia devino en lo que usted declara "lamentablemente se frustró", debido a luchas intestinas entre los servidores de los opresores peruanos, Cáceres y Piérola.
No es que no pueda contestar a lo de Brest- Litovsk, sino que considero suficiente hablar del caso peruano y no de sucesos de otra época en otras latitudes que la gran mayoría del pueblo peruano ignora.
EL FREJOL.- Uno de los inconvenientes de ser el comandante con autoridad absoluta es que los muchos partidarios campesinos que usted tiene no se atreven a decirle que el frejol que usted tiene como símbolo de su movimiento, no tiene absolutamente nada que ver con la realidad. En su símbolo el frijol está en suelo y de su interior brota una plantita. En las leguminosas las dos mitades de la semilla se abren, y se elevan del suelo convertidos en las primeras hojas de la planta.
Usted no es campesino, es militar, no tiene por qué saber eso, pero si practicara la democracia sus muchos subordinados campesinos hubieran corregido este error, no lo han hecho porque "si hay contradicción entre lo que manda el jefe con la realidad, ¡que se corrija la realidad!". Que el frejol brote como lo manda el jefe.
EL INCIERTO FUTURO
Cáceres hizo fusilar a Laime por cumplir las decisiones del campesinado indígena.
Velasco me ofreció la libertad (estaba condenado a 25 años de prisión) si me decidía a trabajar en su Reforma Agraria, le conteste que ya me había acostumbrado a vivir en la prisión y que mejor continuaba ahí; no trabajaría para un gobierno que no sea el de todos, puesto que estaría obligado a ser acrítico. Me liberó porque otros presos, Béjar y Tauro se habían comprometido a trabajar con él y si liberaba a ellos y no a mí la gente iba a decir que no me liberó porque no me vendí. Luego, ya libre, recibía la presión de muchos ex-compañeros para trabajar con el gobierno, al fin les dije: "Me rindo, voy a trabajar con Velasco, con una sola condición, que no se haga la Reforma Agraria que yo quiero pero tampoco la que quiera Velasco. Que se pregunte en cada sector campesino cómo quiere la Reforma Agraria, si quiere parcelación, comunidad, cooperativa, o mitad colectiva y mitad parcelada; que se haga como cada sector campesino decida". Bastó eso para que no me molestaran más, a un gobierno militar no se le puede pedir democracia. El temor que él tenía al movimiento campesino independiente hizo que me prohibiera salir de Lima y luego que me deportara.
Ollanta Humala no puede deportarme porque eso sólo puede hacerlo un gobierno de facto. Dicen que los reservistas están siendo preparados para realizar los trabajos que no sean legales, por ejemplo eliminarme. ¿Será así?
A propósito en el escrito al cual usted responde manifesté:
Si su hermano se manifestó en contra de esa amnistía hágamelo saber.
En cuanto a Alan García, hizo abalear por dos lados al mitin campesino pacífico en Pucallpa en que yo estuve, no lograron matarme, me capturaron a golpes y me hicieron "desaparecer", afortunadamente un compañero campesino vio el secuestro y lo comunicó a mi organización, Confederación Campesina del Perú, la que trasmitió la noticia a Amnistía Internacional e inmediatamente llegaron protestas de todo el mundo, sólo por eso "aparecí" y quedé vivo.
Al parecer, quienes defendemos un movimiento indígena y campesino independiente, con el próximo gobierno tenemos un incierto futuro con las sombras de Cáceres, Velasco y García.
HUMALA Y EL MOVIMIENTO INDÍGENA
Por Hugo Blanco
Ollanta Humala, que luego de su plausible levantamiento contra Fujimori estuvo de funcionario gubernamental en Francia y Corea, entró en la política electoral propagandizado por su hermano Antauro, quien organizó a los reservistas que vendían su periódico Ollanta, muy bien confeccionado para lectura popular y mostrándose anti-sistema. En su prédica reivindicó al movimiento indígena. Eso atrajo a la gente pobre que está harta del sistema. Por lo tanto la corriente "humalista" tiene mucho de positivo.
Una cosa es la corriente "humalista" formada por Antauro y otra los Humala.
Los Humala se llaman apropiadamente "etnocaceristas". ¿Qué es eso? Es la reivindicación de Andrés Avelino Cáceres que dirigió las guerrillas indígenas de resistencia contra las tropas invasoras chilenas y los abusos que ellas cometían. Naturalmente que aplaudimos esa actitud.
Pero ahí no termina la historia, cuando los guerrilleros indígenas continuaron su lucha contra sus enemigos peruanos, los hacendados, Cáceres los traicionó. Eso le dije a Antauro, él me contestó textualmente: "No sólo los traicionó, los hizo fusilar" (¡). Le pregunté si sabía que durante el gobierno de Cáceres los hacendados disfrutaron muy bien. Me dijo que sí, porque "todavía no era tiempo de luchar contra ellos".
En mi opinión desde el asesinato de Atawallpa ya era tiempo de luchar contra los invasores y sus herederos, como lo hicieron Tupac Amaru I, Manco Inca, Juan Santos Atawallpa, Tupac Amaru II. Esas rebeliones fueron correctas aunque no hayan sido exitosas.
El triunfo contra los hacendados con la recuperación de la tierra fue logrado en forma pacífica por nuestra lucha indígena de los años 1958 en adelante, iniciándose en la zona semi-tropical del Cusco. Esa reforma agraria democrática y pacífica fue respondida por la agresión represiva armada, ante ello decidimos democráticamente practicar la autodefensa, también armada, para defender lo conquistado al grito de "¡Tierra o Muerte!". Aunque el gobierno militar de Lindley logró disolvernos, comprendió que si el campesinado indígena había resistido en forma armada a los inicios de la represión, la zona se iba a incendiar si le arrebataban la tierra obligándole a trabajar nuevamente para las haciendas en forma gratuita, lo que ya no hacía durante meses; para evitar ese levantamiento sacaron una "Ley de Reforma Agraria" sólo para esa zona, legalizando con ello lo que el campesinado había hecho.
Luego, en varios lugares del Perú se produjeron tomas de tierra de las haciendas por parte del campesinado; esto fue contestado a balazos por el gobierno de Belaúnde, a pesar de los muertos las tomas de tierra continuaron.
Ante este panorama los militares comprendieron que el Perú se iba a incendiar si el gobierno continuaba defendiendo a balazos el régimen semifeudal de las haciendas. Por lo tanto decidieron tomar ellos el Poder y extender a todo el Perú lo que habían hecho en la zona semi-tropical del Cusco. Entró Velasco Alvarado y decretó la "Ley de Reforma Agraria" para todo el país.
Naturalmente nos parece positiva la liquidación del latifundio, sin embargo debemos señalar los aspectos con los que no concordó el movimiento campesino.
A diferencia de la reforma agraria hecha por el campesinado en una zona del Cusco que se hizo en forma democrática, la reforma de Velasco se hizo al estilo militar, verticalmente. Esto trajo muy malas consecuencias:
- Se programó un calendario que el campesinado no aceptó, por eso se dieron acciones campesinas que fueron violentamente reprimidas como en Andahuaylas. En Huanta se produjo una masacre inmortalizada por la canción "Flor de Retama".
- No se respetó la cultura indígena del ayllu o comunidad campesina y en muchas zonas en lugar de devolver la tierra usurpada a los ayllus se fabricó gigantescas cooperativas superburocratizadas que resultaron beneficiando sólo a un puñado de funcionarios. El campesino comunero indígena se levantó y a pesar de la represión recuperó la tierra para las comunidades.
- Haciendas de la costa fueron parceladas dejando los pozos de agua en manos de algunos privilegiados y a la mayoría de los parceleros sin agua.
Repito, considero positiva la liquidación de las haciendas por Velasco, pero junto con el movimiento campesino, he luchado contra sus limitaciones.
Me he extendido en esto al tratar sobre Humala porque ellos no reivindican al movimiento indígena democrático y de acción directa, como el del Cusco, las tomas de las haciendas en la época de Belaunde o el movimiento comunero que recuperó las tierras de las falsas cooperativas creadas por Velasco.
Sus emblemas son Cáceres y Velasco, dos militares que dirigieron a los indígenas y cuando ellos querían aplicar su democracia indígena, contestaban abaleándolos.
El comandante dirige a los indios, y cuando estos se pasan de la raya, los fusila.
Por eso no debe extrañarnos que en el partido de Humala se desconozcan los dirigentes o los candidatos elegidos por las bases democráticamente, no se permite que manden las bases, manda "el comandante". Hay coherencia en el etnocacerismo
Nosotros estamos por el movimiento indígena democrático, donde el movimiento no es guiado por ningún comandante ni caudillo, sino por sí mismo.
Reivindicamos la lucha de los guerrilleros contra las haciendas, traicionados y fusilados por Cáceres. Reivindicamos la reforma agraria hecha por el propio campesinado en el Cusco. Reivindicamos las tomas de tierras de la época de Belaunde. Reivindicamos a los comuneros que en Puno recuperaron la tierra de las cooperativas fabricadas por Velasco. Reivindicamos al movimiento indígena de Anta que maneja directamente su municipio.
No nos extraña que cuando un candidato de la derecha pidió la amnistía para los militares masacradores de gran parte de los 70,000 indígenas asesinados durante la guerra interna, Ollanta Humala se indignó, pero no por el pedido de amnistía para los asesinos, sino porque no debía ser tratado en forma electorera ese "asunto tan delicado para la familia militar".
Puestos en una balanza los miles de indígenas muertos, frente a sus asesinos de la "familia militar", él está con la "familia militar".
Si no es así, que declare públicamente que está contra la amnistía a los masacradores.
Cusco, febrero del 2006
________________________________________
Respuesta a Hugo Blanco (Humala y el Movimiento Indígena)
Etnia, caudillismo, geopolítica y demás tabúes marxistas
Por Antauro Humala, desde "Piedras Gordas".
En un reciente artículo (Humala y el Movimiento Indígena), Hugo Blanco hace una diferenciación entre "... la corriente humalista formada por Antauro y los Humala". A lo primero lo considera positivo; lo segundo, negativo. Respecto a la "corriente humalista", la refiere correctamente como derivada del discurso reinvindicativo e insurgente que durante cinco años viene irradiando nuestra prensa Antauro (anteriormente Ollanta) que gracias a la eficiente labor de los reservistas logró amplitud nacional. Profundamente nacional para ser más precisos. A su vez, los Humala ( y no sé si también se me incluye ahí) son referidos como una nueva especie que muy bien podría patentársele como militaricus vulgaris, o sea antidemocráticos, verticales, sanguinarios, etc y que "... no reivindican al Movimiento Indígena democrático de acción directa...". Quizás sería más apropiado que el compatriota Blanco, en todo caso, se ciñera a distinguir a Antauro de Ollanta. Sin embargo, me parece necesario efectuar ciertas precisiones respecto a los conceptos vertidos en el artículo en la orfandad en aceptación popular por parte de una izquierda que en vez de sentirse desplazada por el (etno)nacionalismo, debería ocuparse en descolonizarse mentalmente.
Un poco de historia
Efectivamente, tal como refiere Hugo Blanco, tuve un brevísimo encuentro con él, en Trujillo, en circunstancias en que ambos coincidimos en una estación d e radio. Ahí fue que me hizo la observación de que "Cáceres traicionó a ciertos jefes guerrilleros indígenas" (sic) a lo que agregué: "... los hizo fusilar". Y aquí e s donde detecto una insuficiente interpretación histórica de la izquierda peruana que en verdad no es novedosa. Para empezar, en toda su fecundidad bibliográfica, Mariátegui no toca en lo absoluto la cuestión peruano-chilena pese a pertenecer a la generación de la post guerra. Inexplicablemente, el cautiverio de millares de compatriotas en Tarapacá, Arica y Tacna no ha formado parte d euna agenda local izquierdista a la que la geopolítica siempre le causó alergia, pues eurocentristamente era denigrada como "ciencia reaccionaria propia de militarotes fascistas"; (des)calificación que si bien es cierto podía ser aplicable para la Europa del eje Berlín-Madrid (Franco) Roma-Tokio, no tenía porque encajar aquí, en las antípodas "de color" subdesarrollado. Con este preámbulo quiero indicar que en aquél entonces (segundo semestre de 1884), habiendo suscrito el sector criollo el claudicante Tratado de Ancón (1) que estipulaba un periodo de diez años para el plebiscito que decidiera el destino de Arica y Tacna (Tarapacá quedaba a perpetuidad para Chile), pues la prioridad cacerista se ciñó a la geopolítica externa antes que a la sociopolítica interna. Esta nueva prioridad implicaba el imperativo de aplastar al ejército colaboracionista del Gral. Iglesias para luego repotenciar convencionalmente alas FFAA a fin de garantizar (ante un Estado enemigo cuyo lema nacional es el "por la razón o por la fuerza") el compromiso del plebiscito previsto para 1894 (en que vencían los diez años de plazo).
Es decir, el principal problema de seguridad nacional era el cautiverio d emiles de peruanos, así como la reivindicación de los respectivos territorios arrebatados. Obviamente que hubieron muchos jefes guerrilleros que no tuvieron noción d e aquella "macro situación". Ellos insistían en que lo primordial era la "micro situación" de la tenencia de tierras. Por consiguiente, persistían en profundizar la "semi reforma agraria bélica" que en el apogeo de la resistencia antichilena propugnó el ejército breñero para consolidar su base campesina. Tal como sostiene Nelson Manrique (2), un aproximado de cuarenta haciendas fueron expropiadas por la guerrilla campesina, lo cual le proporcionó a la resistencia un fuerte componente "agrarista", anticipándose en treinta años a Emiliano Zapata y Pancho Villa en la revolución mexicana de inicios del siglo XX. El fusilamiento del "general guerrillero", Laime, se explica así: Cáceres tenía que decidir entre las provincias cautivas o la reforma agraria. Decidió por lo segundo, lo cual lamentablemente se frustró con la guerra civil que desencadenó Piêrola, quien embarcado en Valparaíso, inicia en Pisco las montoneras en un epílogo que favoreció a Chile pues el destino de Arica y Tacna recién se decidiría en 1929.
Sánchez Cerro calumniado
Pero, esta "insuficiencia conceptual" del izquierdismo peruano respecto al militarismo también es compartida por el aprismo auroral. Tenemos el carga montón contra el Cdte. Sánchez Cerro, a quien se le (des)califica de dictador (pese a que fue el único presidente electo con mayoría absoluta en primera vuelta durante el siglo pasado, derrotando incluso al joven Haya de la Torre). Y en cuanto a lo de sanguinario, pues en todo caso mucho más víctimas tuvieron Belaúnde, García y Fujimori ( en cuyos periodos de guerra sucia 69 mil peruanos perecieron). Sin embargo, se omite decir que mientras la militancia aprista asaltaba el cuartel de Trujillo o cuando el Cdte. hayista Jiménez (conocido como el zorro Jiménez) se sublevaba en Cajamarca, el país entablaba una guerra externa en las orillas del Putumayo (Guerra con Colombia, 1932-1933). Es más, Sánchez Cerro moriría asesinado por un agente aprista en el Campo de Marte (entonces hipódromo de Santa Beatriz) en plena revista a los contingentes reservistas destinados al Frente Nor-oriental.
Etnia y Geopolítica: tabúes marxistas y apristas
Obviamente que ni Haya ni Mariátegui, jóvenes entonces, se interesaron en conocer la sicología militar o por lo menos la historia militar. ¡Qué pues se le s podía exigir de geopolítica elemental! Es evidente que pese a que las Memorias de Cáceres fueron publicadas en 1922, es decir en la década de mayor producción intelectual hayista y mariateguista (que además fue paralela a la feroz chilenización de Tacna y Arica), aquel tema tan trascendental les resultó un tabú en la medida que atentaba contra el internacionalismo... Y es que, con el espíritu imitador de la selección leninista en el tratado de Brest-Litovsk (en que los bolcheviques aceptan la paz con cesión territorial ante Alemania, durante la Primera Guerra Mundial) que en el caso de los soviets se justificaba en la medida que lo urgente era consolidar al frente interno de la revolución, aquí de alguna manera el izquierdismo marxista asumía que su equivalente era el Tratado de Ancón cuyas secuelas seguimos soportando.
Ciertamente es muy difícil que el colonialismo mental de la izquierda subdesarrollada puede decodificar coherentemente su actitud ante el militarismo del Hemisferio Sur. Tal es así, que inclusive podemos ver a una Susana Villarán y a un Javier Diez Canseco incapaces de diferenciar a Velasco de Morales Bermúdez; a Perón de Videla; a J.J. Torres de Banzer e inclusive a Prats de Pinochet. No pueden entender que así como en el civilismo se dan versiones progresistas como reaccionarias, pues igualmente pueden darse en el militarismo. Por consiguiente le resulta -a esa izquierda- indigerible el hecho de que de los cuarteles hayan salido grandes conquistas del pueblo peruano, como lo son la abolición de la esclavitud negra y el tributo indio, la reforma agraria, el voto de los analfabetos, la comunidad laboral, etc.
Esto explica el por qué el Etnocacerismo, que es un militarismo sui generis por ser de índole tropera (reservista) y por ende altamente revolucionario, no suela ser correctamente apreciado por dicho sector político que lo acusa ¡de fascista!.
Indigenismo en tercera persona
En lo que respecta a los Humala no reivindican al movimiento indígena democrático de acción directa, pues yo le sugeriría a Hugo Blanco que precisara esos términos: indígena, democrático y acción directa.
¿Qué es ser indígena en el Perú? ¿El simplemente nacido aquí, como por ejemplo Jaime de Althaus o Pedro P. Kuczinsky o el mismo Hugo Blanco? ¿El nacido aquí pero además con estirpe sanguínea cobriza? ¿O aquel mestizo que se pinta la cara para gusto y propina del flash extranjero-turístico? ¿Los reservistas son indígenas? ¿Mario Huamán de la CGTP lo es? Vemos pues, un término hartamente ambiguo que se expresa siempre en tercera persona. Eso es el indigenismo: una conmiseración referida en tercera persona a lo nativo de un país exótico. Los pobrecitos "endios", incapaces de valerse revolucionariamente por sí mismos y que requieren de un blanco libertador...
En cambio el etnonacionalismo, tabú para el marxismo desde el momento que enarbola el concepto de etnia, se expresa en primera persona ya sea del singular como del plural: yo cholo, nosotros cholos, todos arrebatadamente repugnando el funeral de la Republiqueta Criolla, mediante fórmulas y programas propios e inclusive reivindicando la (contra) violencia de acción directa, bienaventurada con Cristo y Túpac Amaru.
El "caudillo" Jesucristo
¡Democracia!,nos demanda Hugo Blanco al igual que Lourdes Flores y los Miró Quesada. Y quizás tengan razón, ya que en la rebelión de Fuerte Arica, no me acuerdo que hayamos hecho elecciones entre nuestros soldados para designar al jefe de aquella insurgencia. Tampoco lo hice en el Andahuaylazo ¡mucho menos se me ocurrió hacerlo cuando fundé la prensa etnocacerista en que sin consultarlo con nadie me impuse como director! Creo que tampoco el dictador Jesucristo hizo elecciones o propicio debates con sus apóstoles para designarse cabecilla. ¡Son caudillos los Humala! seguramente replicará el amigo Hugo Blanco. A lo que respondo interrogativamente ¿Y cuál es el problema? ¡Si hubiéramos consultado y efectuado los convencionalismo de lo que ellos llaman democracia hasta hoy estaríamos discutiendo si deberíamos capturar el cuartel de Locumba! Además aquí se confunde democracia con timocracia y elecciones.
Y es que cuando se dice emprender una marcha para llegar al sitio X, no se hacen elecciones y debates para llegar, sino que se averigua "quien es el que conoce la ruta". Y ese es el que guía. El guía, el jefe o el caudillo es el que conoce. Y pues, la senda que ha aperturado el humalismo vía el etnocacerismo es una ruta nueva, liderada por los que por el momento conocemos y arriesgamos más, vale decir por quienes veníamos elaborando teóricamente el pensamiento étnico-nacionalista y a la vez dando el ejemplo en la praxis de construcción revolucionaria, empezando por los mártires de Andahuaylas.
Estoy segurísimo que esta posición sí que la entenderá el ex guerrillero y ex presidiario Hugo Blanco a quien le expreso mi admiración y respeto.
Abril 2006
RESPUESTA A ANTAURO HUMALA
Por Hugo Blanco
He leído con simpatía la respuesta del señor Antauro Humala al artículo que escribí hace algún tiempo con respecto a los Humala y al movimiento humalista. Espero que el diálogo continúe para beneficio del pueblo peruano que cada vez irá viendo más claramente cuáles son nuestras similitudes y discrepancias. Para facilitarlo voy a procurar ser cortés, objetivo, no recurrir a adjetivos ofensivos.
Comprendo que existen diferencias entre Antauro y Ollanta, pero también entiendo que gran parte de lo que declara abiertamente Antauro es callado por Ollanta porque está en campaña presidencial. Considero que en lo fundamental hay coincidencia entre ellos.
Comienzo satisfaciendo sus requerimientos: <....... yo le sugeriría a Hugo Blanco que precisara esos términos: "indígena", "democrático" y "acción directa".>
Indígena.- Uso este término para referirme a los pueblos originarios, en el caso peruano a los pueblos y las culturas quechua, aymara y culturas y pueblos amazónicos. Me solidarizo con alguien que señaló que más que "raza sanguínea" somos "raza social", pues considero que Odría o Toledo son menos indígenas que muchos pobladores y pobladoras del distrito de Pillpinto o la comunidad de Toqtowaylla en el Cusco que son rubios y de ojos azules, pero que pijchan coca, hablan quechua, son campesinos y andan descalzos. Desde que vino Pizarro nuestros pueblos y nuestras culturas, en todos sus aspectos, están oprimidos y mantienen una lucha de resistencia contra la opresión por la cultura española a la que posteriormente se agrega la cultura yanqui.
Indigenista es quien está en favor nuestro, promociona nuestra cultura y nos defiende sin ser indígena.
Democracia.- Etimológicamente (demos-pueblo, cracia-gobierno) significa el "gobierno del pueblo". Por lo tanto, el ordenamiento social actual en el que quienes gobiernan son la grandes empresas multinacionales es antidemocrático. No es democrático un régimen en el que cada 5 años debemos "elegir" gobernantes que prometen maravillas en una campaña altamente determinada por los medios de comunicación masiva en manos de grandes empresarios. Al día siguiente de tomar el poder incumplen lo que prometieron y debemos soportarles durante 5 años. Si alguno de ellos toma medidas en contra de los sectores dominantes, las Fuerzas Armadas cuyos mandos están muy bien pagados por éstos, le hacen un Golpe de Estado.
Luego del derrumbe de la dictatorial burocracia stalinista en la Unión Soviética y Europa Oriental, cada vez tiene menos peso la distorsión que hacen los amos del dinero ("capitalimo=democracia, comunismo=dictadura").
Cada día está más claro en el mundo que nuestros opresores llaman "democracia" a la dictadura del dinero.
Cada día está más claro que quienes luchamos contra la dictadura de las grandes empresas, sabiendo que "otro mundo es posible", llamémonos como nos llamemos (socialistas, cristianos, feministas, ecologistas, sindicalistas, indígenas, indigenistas, descentralistas, etc.) somos los verdaderos defensores de una auténtica democracia.
La Democracia que defendemos es la que hizo la reforma agraria en La Convención, la que recuperó para las comunidades las tierras de las SAIS fabricadas por Velasco, la que dirige el municipio de Anta, la que impidió que una empresa multinacional robara las aguas de la comunidad de Huancasancos en Ayacucho. La que recupera las tierras comunales contra mandatos de los jueces y del Proyecto Especial de Titulación de Tierras (PETT). La democracia que es castigada con cárcel por el sistema que se llama "democrático".
Digo que usted reconoce a los militares pero no al movimiento popular. No le digo que me reconozca a mí, sino al movimiento campesino independiente que hizo la Reforma Agraria a partir de los años 1961 y 62.
Acción directa.- Uso este término para referirme a acciones de justicia que asume el pueblo, inclusive contra el "ordenamiento legal" impuesto antidemocráticamente por sus opresores. Cité como ejemplo la reforma agraria decidida en forma democrática por el campesinado indígena en los años 1961 y 62 en los valles de La Convención y Lares en el departamento del Cusco; en esa ocasión, las asambleas campesinas decidieron democráticamente no trabajar más en forma gratuita para los hacendados como lo ordenaba la ley.
En su libro "Subversión" (1976) el general Artola, parte del gobierno de Velasco, señala:
"Es así cómo muchas de las haciendas de los valles de la Convención y Lares pasaron a poder de los campesinos......." luego refiriéndose al apoyo a mi persona señala: ".......los campesinos fueron alejándose poco a poco porque la Junta Militar expidió un decreto en Marzo de 1963 por el que se reconocía el control de facto de las parcelas ocupadas por ellos, que aunque no era la solución buscada ya que la tierra debía ser pagada, era algo que se llevaría a efecto a largo plazo (por decisión democrática del campesinado indígena no se pagó-HB)."
Ahí vemos claramente que el objetivo fundamental de la "acción reformadora" de la Fuerza Armada no fue la justicia social sino una acertada táctica en "el combate a la subversión".
En el documento anterior señalo: "Luego, en varios lugares del Perú se produjeron tomas de tierra de las haciendas por parte del campesinado; esto fue contestado a balazos por el gobierno de Belaúnde, a pesar de los muertos las tomas de tierra continuaron.
Ante este panorama los militares comprendieron que el Perú se iba a incendiar si el gobierno continuaba defendiendo a balazos el régimen semifeudal de las haciendas. Por lo tanto decidieron tomar ellos el Poder y extender a todo el Perú lo que habían hecho en la zona semi-tropical del Cusco. Entró Velasco Alvarado y decretó la "Ley de Reforma Agraria" para todo el país."
Es por esto que en el artículo al cual usted responde digo:
"........ellos no reivindican al movimiento indígena democrático y de acción directa, como el del Cusco, las tomas de las haciendas en la época de Belaunde o el movimiento comunero que recuperó las tierras de las falsas cooperativas creadas por Velasco."
"Sus emblemas son Cáceres y Velasco, dos militares que dirigieron a los indígenas y cuando ellos querían aplicar su democracia indígena, contestaban abaleándolos."
"El comandante dirige a los indios, y cuando estos se pasan de la raya, los fusila."
Sobre Velasco aclaro que el odio de la ultraderecha hacia él se debe a que legalmente liquidó el sistema de haciendas, nacionalizó el petróleo, las minas, la pesca, etc.
Nuestra crítica es opuesta, defendemos esas nacionalizaciones y la liquidación del latifundio, nuestra discrepancia es la misma que con usted, que no se aplicó la democracia en el manejo de lo nacionalizado ni en la Reforma Agraria, por eso se deformó y fracasó y su gobierno fue derrocado sin que el pueblo lo defendiera.
Cuando me preguntan cuál ha sido el mejor gobierno del Perú, contesto: "El menos malo fue el que me deportó"
ALAN GARCÍA.- Pasemos a hablar de este señor. Me dijeron que por ser época electoral mi respuesta favorecería a Alan García. Para despejar malos entendidos, aclaro que él no sólo ha sido ladrón y hambreador del pueblo sino fundamentalmente el más grande cobarde asesino de los últimos tiempos, De los cerca de 70 peruanos, indígenas en su mayoría, asesinados principalmente por 3 gobiernos sucesivos en el Perú, la mayoría le corresponden a él; precisamente haciendo aspaviento de esa actitud lleva en su fórmula presidencial a uno de los ejecutores de sus crímenes.
PATRIA.- ¿Qué significa esto para mí?: La población peruana, indígena y no indígena. La excepcionalmente maravillosa naturaleza cuya parte somos.
¿Quiénes son los enemigos de la esta Patria?
Los que la oprimen, favorecen la depredación de la naturaleza y hunden en la miseria a nuestro pueblo. Principalmente las grandes empresas multinacionales representadas políticamente por el gobierno de EEUU y los otros países imperialistas; los grandes capitalistas, sean chilenos, peruanos, argentinos o de cualquier país.
Los instrumentos de esa opresión: Presidentes de la República, la gran mayoría del Congreso, el Poder Judicial, los altos funcionarios ejecutores de la opresión, los altos oficiales de las Fuerzas Armadas y de la Policía encargados de resguardar el sistema de opresión contra la rebeldía del pueblo. Todos ellos ganando elevados sueldos por su servicio, además la gran prensa.
¿Quiénes son aliados de esa Patria, consciente o inconscientemente?
Los pueblos oprimidos del mundo que se rebelan contra esa opresión ejercida por los opresores de ellos y de nosotros.
Yo luché a su lado en Argentina contra el Golpe de Estado de 1955. En Chile forjando el Poder Popular y resistiendo contra el golpe de Pinochet, denunciando las masacres en conferencias en Europa y Norteamérica.
Leo con respeto de la heroica resistencia en Irak, de la democrática elección de Hamas en Palestina, de la rebelión en Nepal.
Me alegra sobremanera cuando en la propia guarida de los opresores del mundo surge la rebeldía de los pueblos, como el movimiento de los inmigrantes "ilegales" en EEUU o el terremoto social producido en Francia por estudiantes y sindicalistas contra una ley de los opresores de ellos y de nosotros.
FORMACIÓN MILITAR.- Repito: La Fuerza Armada es el instrumento de los poderosos sectores dominantes de la economía que son los que determinan a su servicio la organización del Estado, dentro de lo cual la Fuerza Armada y la Policía tienen la misión de ser los guardianes de ese orden.
Naturalmente al pueblo no se le dice eso, se le enseña: "La Fuerza Armada está encargada de cuidar la seguridad de la Patria contra el ataque extranjero y la Policía está encargada del orden social interno". Es cierto que también cumplen estas funciones, en la medida en que no afecten su fundamental tarea que es la defensa del sistema de opresión.
Por eso los jefes deben estar muy bien pagados (también cuando sirven en el exterior como le consta a su hermano).
Por eso no puede permitirse ni un ápice de democracia en las FFAA, ya que puesto que la tropa está conformada por los sectores oprimidos de nuestro pueblo, el libre cambio de ideas y la democracia corroen el servicio a las clases dominantes.
Usted ha sido educado en esa escuela, mientras que yo he sido educado en la escuela de la lucha social, es explicable que discrepemos.
MI ESCUELA.- Ha sido la lucha social. He aprendido que si luchamos en beneficio de todos, la máxima autoridad también tienen que ser todos. Naturalmente que existen y son muy útiles "los que más saben", "los más hábiles", "los expertos", etc. Es muy bueno que el movimiento popular los utilice, lo malo es que si ellos mandan en lugar de todos, comienza a crearse una capa privilegiada que paulatinamente deja de defender los intereses de la mayoría y pasa a defender sus intereses de grupo privilegiado, lo que en general mina los intereses de la mayoría. La autoridad que reconozco es la colectividad, puede estar compuesta por analfabetos.
Opino que es preferible que la mayoría se equivoque a que el individuo acierte, porque así, con su ejecución, el equívoco mostrará a la mayoría que debe corregir el rumbo.
No me considero superior a nadie, pero tampoco inferior, por lo tanto, de haber entrado en el ejército no hubiese llegado ni a cabo, simplemente no puedo concebir lo que en la Fuerza Armada es un principio sagrado: "Las órdenes se cumplen sin dudas ni murmuraciones".
Es cierto que tomé las armas, pero siempre fui un civil (José Gálvez a la hora de defender la patria lo hizo mejor que muchos militares, por eso ellos lo mencionan poco, mientras ensalzan a Castilla que vino con las tropas chilenas a matar peruanos).
Usted señala que en el levantamiento de Locumba no hubo democracia.
En La Convención todo fue democrático. Democráticamente los campesinos decidieron no trabajar más para las haciendas gratuitamente. Esa Reforma Agraria pacífica fue atacada antidemocráticamente por la Policía, defensora antidemocrática del antidemocrático sistema de haciendas por órdenes del antidemocrático gobierno de los opresores. Ante ese ataque la Asamblea de Delegados acordó democráticamente defender en forma armada su democrática Reforma Agraria. Democráticamente me nombró encargado de organizar los comités democráticos de autodefensa. Como antidemocráticamente el gobierno había prohibido la reunión de la Federación, en una asamblea de 4 sindicatos democráticamente se me ordenó que dirigiera la acción de autodefensa. Los componentes de nuestro grupo armado estaban compuestos por compañeros que libremente decidieron ofrendar sus vidas en defensa de la democracia campesina.
Por lo tanto nuestra acción fue completamente diferente al caso de Locumba que usted menciona, en el que los jefes se autoproclamaron y la tropa no actuaba en acción decidida de rebeldía sino era un mero instrumento que cumplía órdenes al estilo del ejército. Parece que en Locumba lograron imponer la disciplina inclusive a la Divina Providencia, de otra manera no se explica que la poderosa Fuerza Armada montesinista no osara atacarles ni con el pétalo de una flor y tampoco capturarles, a pesar de que, como usted señala, la tropa no fue consultada sino ordenada.
El concepto que tengo de la Fuerza Armada y de la Policía no implica que la descalifico en bloque, todo lo contrario, como está compuesta por personas pensantes y no por máquinas, no puede cumplir sus funciones de guardián del sistema apropiadamente. Más aún si tenemos en cuenta que la tropa pertenece al pueblo oprimido y no a los sectores opresores. Es un gigante con pies de barro.
En otra ocasión hablaré del tema ahora sólo lo menciono:
Nuestro instructor militar fue un sargento que conocí en la cárcel, había dirigido una rebelión contra los oficiales.
La oficialidad desconfía permanentemente de sus subordinados:
Durante el mes que me tuvieron preso en el cuartel del Cusco la oficialidad tuvo que cambiar dos veces a los cuerpos policiales que me cuidaban, uno de ellos compuesto por la única fuerza antirrepresiva de entones.
Los soldados me manifestaban su solidaridad.
Cuando estuve preso incomunicado en Arequipa durante menos de tres años, cambiaron tres veces a toda la guardia, dieron de baja a 2 guardias y enviaron a la prisión policial del Potao a toda una guarnición por la relación cordial que tuve con ellos.
La rebelión contra el sistema alcanza a veces a mandos medios, como en el caso de ustedes.
GEOPOLÍTICA.- Reconozco su importancia, pero subordinada a la lucha de los oprimidos contra los opresores, no supeditado al concepto de "Patria" que tienen los opresores que no es más que un enmascaramiento de los intereses de los dominadores.
Precisamente en estos días tenemos un hermoso ejemplo: Dos gobiernos extranjeros, los de Venezuela y Bolivia, han condenado la acción del Perú al haber firmado el TLC con Estados Unidos. Los "patriotas" de los sectores opresores y sus sirvientes levantan al voz "en defensa de la Patria". Nosotros unimos nuestra voz a las de Morales y Chávez y llamamos traidor al pueblo peruano y a los países andinos a Toledo por haber firmado el TLC en el que arrodillándose a los grandes capitales yanquis acarreará la miseria a nuestro pueblo y mata la Comunidad Andina de Naciones. Esa es la geopolítica de los pobres, no sólo diferente sino contraria a la de los opresores.
En el caso de la guerra con Chile, en que como usted menciona Cáceres hizo fusilar a Laime que dirigía las tomas de tierras, yo me hubiera puesto del lado de Laime, pues, entre otras cosas esa rebelión hubiese sido la mejor arma para luchar contra la invasión chilena. La extensión de esa Reforma Agraria hubiera arrastrado a toda la población indígena constituyendo un ejército cada vez más fuerte, no uno que según la doctrina castrense cumpliera órdenes "sin dudas ni murmuraciones" sino indígenas analfabetos pero con una alta conciencia verdaderamente patriótica. Ese ejército indígena consciente hubiera hecho un llamado a los oprimidos de Chile a incorporarse a su lucha, a conquistar también en Chile la Reforma Agraria.
Como no fue, así la Historia devino en lo que usted declara "lamentablemente se frustró", debido a luchas intestinas entre los servidores de los opresores peruanos, Cáceres y Piérola.
No es que no pueda contestar a lo de Brest- Litovsk, sino que considero suficiente hablar del caso peruano y no de sucesos de otra época en otras latitudes que la gran mayoría del pueblo peruano ignora.
EL FREJOL.- Uno de los inconvenientes de ser el comandante con autoridad absoluta es que los muchos partidarios campesinos que usted tiene no se atreven a decirle que el frejol que usted tiene como símbolo de su movimiento, no tiene absolutamente nada que ver con la realidad. En su símbolo el frijol está en suelo y de su interior brota una plantita. En las leguminosas las dos mitades de la semilla se abren, y se elevan del suelo convertidos en las primeras hojas de la planta.
Usted no es campesino, es militar, no tiene por qué saber eso, pero si practicara la democracia sus muchos subordinados campesinos hubieran corregido este error, no lo han hecho porque "si hay contradicción entre lo que manda el jefe con la realidad, ¡que se corrija la realidad!". Que el frejol brote como lo manda el jefe.
EL INCIERTO FUTURO
Cáceres hizo fusilar a Laime por cumplir las decisiones del campesinado indígena.
Velasco me ofreció la libertad (estaba condenado a 25 años de prisión) si me decidía a trabajar en su Reforma Agraria, le conteste que ya me había acostumbrado a vivir en la prisión y que mejor continuaba ahí; no trabajaría para un gobierno que no sea el de todos, puesto que estaría obligado a ser acrítico. Me liberó porque otros presos, Béjar y Tauro se habían comprometido a trabajar con él y si liberaba a ellos y no a mí la gente iba a decir que no me liberó porque no me vendí. Luego, ya libre, recibía la presión de muchos ex-compañeros para trabajar con el gobierno, al fin les dije: "Me rindo, voy a trabajar con Velasco, con una sola condición, que no se haga la Reforma Agraria que yo quiero pero tampoco la que quiera Velasco. Que se pregunte en cada sector campesino cómo quiere la Reforma Agraria, si quiere parcelación, comunidad, cooperativa, o mitad colectiva y mitad parcelada; que se haga como cada sector campesino decida". Bastó eso para que no me molestaran más, a un gobierno militar no se le puede pedir democracia. El temor que él tenía al movimiento campesino independiente hizo que me prohibiera salir de Lima y luego que me deportara.
Ollanta Humala no puede deportarme porque eso sólo puede hacerlo un gobierno de facto. Dicen que los reservistas están siendo preparados para realizar los trabajos que no sean legales, por ejemplo eliminarme. ¿Será así?
A propósito en el escrito al cual usted responde manifesté:
Si su hermano se manifestó en contra de esa amnistía hágamelo saber.
En cuanto a Alan García, hizo abalear por dos lados al mitin campesino pacífico en Pucallpa en que yo estuve, no lograron matarme, me capturaron a golpes y me hicieron "desaparecer", afortunadamente un compañero campesino vio el secuestro y lo comunicó a mi organización, Confederación Campesina del Perú, la que trasmitió la noticia a Amnistía Internacional e inmediatamente llegaron protestas de todo el mundo, sólo por eso "aparecí" y quedé vivo.
Al parecer, quienes defendemos un movimiento indígena y campesino independiente, con el próximo gobierno tenemos un incierto futuro con las sombras de Cáceres, Velasco y García.
Subscribe to:
Posts (Atom)
